Archivo de la etiqueta: Movimiento Estudiantil

País de Reno: Cambio en el equipo

Cambio en el equipo
Por El Reno

No más Vallejo. O Vallejos como algunos (hasta el día de hoy) siguen escribiendo. Tampoco hay más Jackson. Los Pdtes. de la FECH y FEUC son otros, Boric y Titelman respectivamente.  ¿Continuidad o nuevos horizontes?. Yo, desde mi ignorancia, no lo sé. El pensamiento político e ideológico de cada Pdte. no lo conozco, pero me imagino que de a poco me iré informando se aquello en el tiempo. Lo que hoy quiero decir va por otro lado. Aprendan.

Este año fue uno memorable en cuanto a educación. Marchas, manifestaciones, propuestas, ideas, información, tomas, agresión, descalificaciones, avances, retrocesos, acuerdos, negociaciones, y mucho más. De todo eso fuimos testigos este año, y quiero repetir lo que dije antes, APRENDAN. Desde mi humilde asiento de computador, mi consejo es igual. No cometan los mismos errores que cometieron los antiguos Pdtes. de la FECH y FEUC. No caigan en los juegos comunicacionales de los medios y el gobierno. No se metan en temas que no manejan muy bien. No discutan con el Min. Hinzpeter, ya que el siempre tendrá la última palabra, y desgraciadamente en este país, la última palabra queda. Sean inteligentes en el manejo de la información. No confundan, no tengan dobles discursos, sean siempre claros y entreguen cifras, ya que son estas las que permiten llevar a tierra las discusiones. Todos queremos educación de calidad, gratis y que no estimule la desigualdad. Pero esas pancartas ya están claras. La función de ustedes es seguir con nuevas pancartas. Con cifras que nos haga a ver a los chilenos (me incluyo) el tipo de educación que tenemos. Números, porcentajes, estudios de otros sistemas educacionales, evaluaciones de la OCDE, ONU, UNESCO, etc., información que será útil para abrir los ojos de aquellos que todavía no los han abierto. Una opinión siempre será debatida, pero un número es difícil de debatirlo (al menos, hay que esforzarse más).

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Cerebro Joven: “No somos antisistema. El sistema es anti-nosotros”

“No somos antisistema. El sistema es anti-nosotros”
Por Karina Jara

El miércoles pasado, una respetada twittera de mi TL escribió en su cuenta: “dónde quedaba el respeto en nuestro país”. Sus dichos provenían del malestar que le causaba la seguidilla de tomas ocurridas en Chile en los últimos meses. Si bien la forma en que ellas se gestan puede ser criticada, el fondo de las demandas (creo) es lo que importa.

¿Por qué? Somos miles de chilenos que estamos cansados de las eternas promesas sobre un sociedad justa. No obstante, el día a día nos enseña que las injusticias siguen y la indignación de la ciudadanía es palpable.

¿No indigna, por ejemplo, el trato que los llamados grandes medios de comunicación otorgan a las demandas estudiantiles? Cuando hay marchas, los noticieros se centran más en los desordenes que generan los encapuchados que en lo que piden quienes marchan pacíficamente por las calles. También está el intento de querer denostar o ridiculizar a los líderes estudiantiles cuando han sido entrevistados por algunos programas de televisión (recordemos el “ninguneo” del que fue objeto Camila Vallejo en Tolerancia Cero).

¿No indigna el doble estándar de nuestros parlamentarios? Mientras algunos critican el actuar violento que ha tenido Carabineros en las marchas, el diputado Gabriel Ascencio no duda en garabatear a una funcionaria policial durante el desalojo ocurrido en la Cámara Baja. Por otro lado, Iván Moreira, quien dice rechazar la violencia contra la mujer, critica la actuación de Ascencio, pero no dice nada del forcejeo que hubo entre su correligionario Enrique Estay con una secretaria del Congreso.

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País de Reno: El movimiento estudiantil, aclarando algunos puntos

El movimiento estudiantil, aclarando algunos puntos
Por El Reno

5 meses han pasado desde que se iniciaron las protestas educacionales en el país. 5 meses en donde los estudiantes, tanto secundarios como universitarios, no han bajado los brazos y no se han rendido en pedir lo que es justo, educación de calidad y gratuita. Algo raro para un país cuya sociedad está acostumbrada a que la pisoteen. Algo nunca antes visto para el promedio chileno, el cual ha crecido con la idea de que alegar mucho es malo, mal visto y hasta desubicado. Mas aún, cuando se alegan cosas “imposibles”. Curioso, porque siempre los políticos ofrecen soluciones a problemas imposibles y nadie les dice nada, pero basta que jóvenes propongan soluciones para que muchos digan “no pidan cosas imposibles”.

¿De qué se habla hoy?, ¿Cual es el tema que está en boga?, ¿Cual es el discurso del gobierno, ahora?. Lo primero sería, que es lo que quiere la gente y que es lo que el gobierno cree que quiere la gente. Los temas principales que se han mantenido a lo largo de estos 5 meses han sido el tema de la gratuidad de la educación (para las instituciones públicas, en el caso de universidades las que pertenecen al CRUCH) y de que el estado no financie el lucro en la educación. Sobre esto, muchas encuestas se han hecho y los resultados se han mantenido: la gente, en su mayoría, apoya estos dos conceptos. El gobierno tiene sus primicias también, las cuales se han mantenido de igual forma. Estas son 2 principalmente, que la educación no puede ser gratis para todos y que el estado no debe dejar de financiar a aquellas instituciones educacionales que tengan fin de lucro. Es decir, que el gobierno, el cual fue elegido por la gente, no escucha a la gente. Ha quedado demostrado por medio de encuestas, marchas, apoyo ciudadano, cacerolazos y hasta un plebiscito ciudadano que la mayoría de los chilenos apoya mas las propuestas estudiantiles que las de gobierno. En este último, mas allá de que los resultados puedan ser dudosos, queda claro que hay participación ciudadana y que hay interés en cambiar el sistema educacional. Interés que no llega a ojos del gobierno, ya que su actuar es de observar y seguir implantando sus principios. Lo que preocupa de todo esto, es que cuando a uno no lo escuchan, ocupa técnicas más extremas para ser escuchado. Imagínense lo que irá pasando semana a semana, en que el gobierno siga sin escuchar.

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Yo Opino: El proyecto anti tomas

El proyecto anti tomas
Por Daniel Arellano

Sorpresa y extrañeza. Esas son las palabras que reflejan de mejor manera lo que muchas personas sintieron este día lunes cuando el Gobierno anunció un proyecto de ley que pretende «fortalecer el resguardo del orden público». No habría causado mayor revuelo si no es por un polémica norma que incluye como délito la «ocupación o invasión ilegal de inmuebles», algo que preocupa porque las tomas de colegios que se han realizado en los últimos meses, como parte del movimiento estudiantil, pasarian a ser penadas por la ley.

Las reflexiones que se puedan realizar sobre esta ley pueden ser varias, pero creo que en varias cosas se puede estar de acuerdo así como en desacuerdo. Es claro que en nuestro país existen grupos ultra radicalizados (del lado político que sea) o anarquistas que se especializan en buscar el caos y generar desórdenes, destruyendo tanto propiedad pública como privada. Pero una cosa es implementar medidas tendientes a mantener estos grupos a rayas y otra es aprovecharse de esto para tratar de generar leyes que limitan la libertad de expresión, criminalizando acciones que hoy son usadas para luchar por un derecho justo.

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Cerebro Joven: Chile…despierta!

Chile…despierta!
Por Karina Jara

“La voz del pueblo es la más sonora salva” (Pedro Calderón De La Barca)

Por fin parece que Chile está despertando de una larga siesta y ha sido el movimiento estudiantil el que nos ha sacado de este letargo, que ya duraba más de 20 años. Han sido ellos y su lucha por exigir algo tan básico, justo e irrenunciable como el derecho a tener una educación pública, gratuita y de calidad, quienes han despertado en cada uno de nosotros el deseo de cambios profundos en el país.

Afortunadamente la generación del “no estoy ahí” está quedando atrás. Hoy los escolares y universitarios tienen una voz potente, casi o igual a la que tuvieron nuestros padres en su pelea para que la democracia retornara a Chile.
Estos jóvenes nos sacaron del hipnótico trance que fue la transición; cuando muy pocos protestaban; cuando era mejor conformarse con tener un Chile alabado internacionalmente por su desarrollo económico, pavonearse de la envidia que esto generaba en algunos países vecinos, y con una sociedad cuyo poder adquisitivo iba creciendo rápidamente. Firmábamos tratados económicos internacionales cada año; nos llenamos de malls, grandes cadenas de comida rápida, multinacionales de cualquier área, importantes y carísimos conciertos, autos de lujo, ropa de marca, etc. La gente consumía; gastaba lo que tenía y lo que no. El dinero mucha veces hacer callar, olvidar y éramos hartos quienes queríamos borrar, de alguna manera, el dolor que significó la dictadura militar. El consumismo se volvió una característica de nuestro Chile; formó parte de la burbuja que nos construimos; en la que creíamos que todo estaba bien y cada intento de protesta era ignorado por la mayoría. Nos adormecimos. Nos vendimos al sistema, que al final nos ha terminado pasando la cuenta.

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En La Retina: Everybody’s Changing and I don´t feel the same

Everybody’s Changing and I don´t feel the same
Por Sergio Villegas

Hay momentos en los que la estrofa de la melodiosa canción del grupo Keane me hace recordar una etapa muy importante de la historia que pude vivir de muy cerca. A comienzos de 1989 un joven periodista de Berlín Oriental se atrevió a preguntarle a un alto funcionario del Gobierno de la entonces existente República Democrática Alemana, ante las cámaras que transmitían en directo, por sus ideas para llevar a cabo los cambios que requería el país, tal como ya ocurría en esos días en los demás países del llamado “bloque socialista”. La respuesta dejó atónitos a todos: “¿Acaso usted se siente obligado a cambiar el papel mural en su living solo por el hecho de que su vecino lo está haciendo?” Era la expresión máxima de la ignorancia y la indiferencia de una cúpula incapaz de comprender las realidades y las exigencias que se imponían en el país que gobernaban. Administraban hasta entonces un sistema que les había rendido frutos y los había mantenido durante décadas en el poder. Un sistema en el que se habían ensimismado a tal punto de perder toda noción de la realidad.

Pocos meses después comenzaron las marchas por el cambio. En un principio fueron unos pocos miles los que puntualmente a las 17 horas de cada lunes salían a marchar exigiendo democracia por las calles de Leipzig. A las pocas semanas marchaban cientos de miles por las calles de todo el país. Esos miles bastaron para dar inicio a “La Revolución Pacífica”, que culminó con la caída del muro de Berlín en la noche del 9 al 10 de Noviembre de 1989.
Más allá de los inesperados hechos históricos de aquel año, era impresionante observar la, a veces nula, a veces absurda, reacción de los jerarcas ante las reivindicaciones y demandas de la ciudadanía. En las semanas previas a la caída del muro se los veía titubear ante preguntas no pauteadas y asombrarse ante los constantes cuestionamientos y las críticas de la gente contra el sistema y sus instituciones.

En estos días he vuelto a experimentar esa sensación de asombro ante tanta desvinculación de la relidad. Obviamente que el contexto de aquel entonces no se asemeja para nada a la realidad de hoy en Chile, pero algunos de nuestros coetáneos sí me recuerdan a esos seniles y desorientados jerarcas de la agonizante RDA. Se asemejan en el sentido de que sus muros mentales pueden ser más fuertes que el de hierro y cemento que dividía a Berlín. Son muros que les impiden ver y entender los cambios en una sociedad cansada del bienestar a través del sobre-endeudamiento, cansada de mentiras e hipocresías políticas y eclesiásticas, cansada de las excelentes cifras macroeconómicas que benefician a unos pocos, de la mentalidad mezquina y cortoplacista ante lo público ante lo que debiera pertenecer a todos, cansada de la indiferencia de los poderosos ante los anhelos y sueños colectivos, que son lo que nos define en gran medida como sociedad.

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