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El show de la «nueva» Onemi

Constitución fue la ciudad más golpeada tras el terremoto y maremoto del 27 de febrero de 2010 y fue la que más pérdidas humanas registró. Por ello que es tan compresible la angustia, terror y ansiedad que sus habitantes experimentan cada vez que la tierra se mueve y que se acrecienta aún más cuando las autoridades ordenan evacuación preventiva por posible tsunami. No es agradable, pero ellos han debido enfrentar esta situación dos veces en menos de un mes.

Tras la catástrofe que afectó a la zona centro sur de Chile hace dos años, tanto SHOA como Onemi debieron enfrentar fuertes críticas y duros cuestionamientos. Cuando Sebastián Piñera asumió como presidente de la República se indicó que habría una reformulación al Organismo Nacional de Emergencia para que situaciones como las que vimos aquella madrugada de febrero no volvieran a ocurrir. ¿Quién no recuerda las palabras del ex director de este organismo, Vicente Núñez, que al dejar el cargo sostuvo que estábamos frente a una “nueva Onemi”?

Muchos, tal vez, le creyeron; confiaron en que ésta sería la institución eficiente y seria que todos queremos y necesitamos, pero las primeras señales de que los errores volvían a cometerse en esta “nueva Onemi” se hicieron presentes en enero de este año, con la demora en responder al incendio forestal que afectaba a las Torres del Paine. El segundo error, en marzo, cuando se descartó la emergencia a minutos que se desbordara el río Las Minas en Punta Arenas. Surgieron las primeras críticas y el Gobierno destituyó a la entonces directora regional de Onemi.

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Ciudadana de a Pie: La reconstrucción ya necesita de apoyo

La reconstrucción ya necesita de apoyo
Por Verónica Palma

Ver imágenes de la tragedia que azotó a Chile el pasado 27 de febrero y los días posteriores dejan la sensación de estar recordando un mal sueño. Si bien nuestro país, por estar ubicado en la zona de contacto entre las placas de Nazca y Sudamericana en el Cinturón de Fuego del Pacífico, nos debiera encontrar preparados para afrontar frecuentes movimientos telúricos, la dimensión de esta emergencia nos encontró desprevenidos. Nunca en nuestra historia, un terremoto de tanta magnitud afectó simultáneamente a seis regiones tan densamente pobladas, situación doblemente agravada con los ulteriores Tsunamis que arrasaron el borde costero de la zona siniestrada y además alcanzaron la Isla de Juan Fernández, engrosando así la lista de fallecidos y extraviados (sin un conteo oficial a la fecha). Cuando el país aún no lograba determinar los efectos de estas tragedias, la información se centró en otro fenómeno “natural”: los saqueos y la difusión de noticias falsas relacionadas a estos, aumentando la sensación de indefensión y por otro lado crearon un clima de alarma pública generalizada.

En medio de todo este grave escenario nuestro país se hallaba próximo al cambio de mando del 11 de marzo, sumando un inconveniente más a la reconstrucción. El fin de la administración Bachelet encontró a un país polarizado políticamente, que entregaba el gobierno a la coalición derechista en momentos de catástrofe. Las nuevas autoridades se interiorizan de sus cargos en medio de la emergencia y en contra del tiempo para el restablecimiento de la normalidad.

Columnas de la Iglesia de Peralillo / Foto: Pedro Ponce

El otoño comienza en tres días más y si bien no todos los afectados por el terremoto han perdido sus hogares, muchos tienen sus viviendas deterioradas. Demoliciones, edificaciones, muros a rehacer y techumbres dañadas, requieren de trabajos a ejecutar sin lluvia y aprovechando al máximo el buen clima. Las autoridades salientes mencionaron como medidas, la obtención de Créditos Blandos para la reconstrucción, los que aún no están disponibles, la única herramienta son Créditos de Consumo a las tasas que ofrece el mercado con la consiguiente selección de sus receptores. Por otro lado, las empresas que sufrieron el derrumbe de sus instalaciones o que fueron arrasadas por el Tsunami, tampoco tienen prorrogas ni medidas que solucionen sus obligaciones tributarias temporalmente, incluso para las que perdieron la información legal asociada.

En definitiva las urgencias en las zonas más afectadas, hacen comprender y postergar cualquier otra necesidad pero ya a casi 20 días de la emergencia, se debiera trabajar paralela y coordinada para que el invierno no encuentre a las familias desprovistas en las seis regiones que abarca la zona de catástrofe.

La imagen que precede al post es la de Tomás, él se extravió en Constitución y aún no ha sido encontrado.

Radiografía Chilensis: Cuerpo, Alma, Mente y Bolsillo

Cuerpo, Alma, Mente y Bolsillo
Por Salvador

Creer en cosas etéreas – no heteras – debe ser complicado. La gente racional puede explicar todo con muy buenos argumentos verbales pero no siempre con teorías comprobables. Debe haber pocas cosas que hagan que tanto un soñador como un lógico no se contra argumenten y que mas allá de buscar quien tiene la razón, solo puedan expresar mutuamente un ademán de desazón. Desde un lado y otro, mucha gente se debe estar preguntando porque pasan cosas como las ocurridas en Chaiten. ¿Fue una advertencia de la Madre Naturaleza a la humanidad que la esta exterminando? ¿Otra prueba de Dios, de la misma calaña que el diluvio de 40 días y 40 noches? ¿Culpa del hombre, poco previsor en detectar volcanes con potencial de erupción? ¿Culpa del Poder por enfocarse solo en el centro y dejar abandonado los extremos? ¿El destino? ¿El destino de una región? ¿El destino de un grupo de pobladores? ¿El destino de animales dejados a su suerte? ¿Prueba de nuestra fortuna, ya que en China han muerto más de 100.000 personas y acá solo hay evacuados? Usted que opina?.

Yo que soy una persona racional y atea, y por ende, con nada de fe, me niego a que nuestro Padre o nuestra Madre, desde el cielo, desde el mas allá o desde donde se suponga que estén, jueguen con nosotros, ya que si tuviera fe y fuese creyente supondría que esto es obra del Diablo, pero tampoco creo en este. Siendo racional, se podría decir que los fenómenos naturales no tienen carga positiva ni negativa y que la erupción de un volcán es similar a un desierto florecido o a un paisaje majestuoso. Ante estas situaciones, y no ante un carrete fome o tener el auto con restricción o tener dolor de muela, es que solo sirve llorar, quejarse, maldecir, pegar un portazo, deprimirse totalmente y tirarse a la cama a sentir la máxima impotencia. Ni un cura ni un científico, ni antes, durante o después, pueden a la gente afectada por la tragedia o a los testigos por T.V. dar una explicación que deje conforme. Entonces, después de tanto cuestionamiento, tanta pregunta sin respuesta, tanta incertidumbre, tanta resignación, a que punto podemos llegar si nadie tiene 2 opiniones diferentes sobre la tragedia de Chaitén. La gente con fe daría un mensaje positivo y llenaría de buenas vibras a la gente afectada para llenarlos de esperanza. La gente racional diría que una erupción de un mismo volcán no se repetirá en por lo menos 100 años y que el calentamiento global nada tendrá que ver con esta erupción o con otras. Ambos puntos de vista cuentan con perspectiva de un futuro alentador. Si todos estamos de acuerdo ¿Será porque un hecho como este no permite subjetividad o porque solo demostramos compasión humana? Usted que opina?.

Usted podría pensar que este manifiesto busca establecer que uno se queja de pequeñeces que nada se comparan con cosas mas gravitante, o que busca hablar en favor de la humanidad y como en momentos en que tenemos que hacerlo, todos nos unimos, pero NO es así. La gran inspiración de este escrito, esta en mi completo rechazo a que el Gobierno tenga que asumir prácticamente el futuro completo de las familias afectadas. Con ese criterio el Gobierno debería reponernos un ser querido que muere en un accidente, o un auto si nos chocan el nuestro. La ayuda comprometida por este Gobierno, es justa – excesiva ni mezquina – y cuando vi a las señoras y señores con una vida de esfuerzo de Chaiten, refugiados en Pto.Montt, quejándose porque quieren que se les pague una vida completamente nueva, no pude evitar recordar a las viejas de mierda deudoras habitacionales del sector privado, que han estado protestando el ultimo par de año porque quieren que el gobierno asuma sus deudas. Yo pensaba que esas casas y animales cubiertos de cenizas tenían un valor sentimental, pero me equivoque. Un Gobierno puede responder por los altos niveles de cesantía, por la corrupción o por la ineptitud en sus políticas publicas, pero ante un desastre no atribuible a nadie de carne y hueso, no puede hacer algo mas alla que ayudar y apoyar. Probablemente con este último párrafo dejaremos de estar de acuerdo, se acabara la armonía y volveremos a las discusiones tan propias del ser humano. Usted que opina?.