Archivo de la etiqueta: Actualidad Nacional

En la Retina: Respeto, instituciones y autoridades

Respeto, instituciones y autoridades
Por Sergio Villegas

La histeria hipócrita fue mayor tras la toma de las dependencias del Senado por un grupo de alrededor de 50 personas, en el ex Congreso Nacional en Santiago, el pasado 20 de Otubre. En los pasillos de las honorables instituciones se chillaba sobre el daño al país y a la democracia y en contra de la anarquía y el “Trotzkismo Internacional”, peligros ante los cuales podría sucumbir la Nación.

Obviamente que en democracia es esencial el respeto del ciudadano hacia sus instituciones y autoridades. Hasta ahora, al menos, no hemos evolucionado aún a un estado de conciencia e inteligencia colectiva superior que nos permita concebir o aprender mecanismos que regulen y ordenen sin ellas nuestro convivir como sujetos sociales y comunitarios. Pero el asunto se torna hipócrita cuando los que exigen respeto se olvidan que, obviamente, este requiere de reciprocidad y que las instituciones, tanto como las autoridades, deben estar a la altura de las exigencias y los anhelos de sus ciudadanos, que en definitiva son los que las mantienen.

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Cerebro Joven: ¿Creer o no creer?

¿Creer o no creer?
Por Karina Jara

“La única forma posible de que perduren valores tales como la confianza y la prudencia, es a través de un estrecho contacto” (Winston Churchill, político británico).

Creer hoy en políticos es como creer aún en el ratón de los dientes o en el Viejo Pascuero. En algún punto del camino, la confianza en ellos disminuyó considerablemente y los políticos, en vez de hacer una autocrítica seria de por qué el alto rechazo hacia ellos (sólo basta mirar la encuesta Adimark de septiembre), siguen con sus mutas recriminaciones.

Algo está mal y en eso nosotros, los ciudadanos comunes y corrientes, nos damos cuenta. Prometieron hacer y cumplir leyes a favor de la gente pero eso no ha ocurrido del todo y si ha sido así, es porque la ciudadanía ha presionado (caso de la Ley del Postnatal de 6 meses y Ley de Uniones de Hecho por ejemplo).

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Yo Opino: Agenda extraviada

Agenda extraviada
Por Daniel Arellano

El almuerzo de hoy en La Moneda, en que el Presidente Piñera invitó a 15 twitteros «influyentes» demuestra, una vez más, lo perdida que está la agenda de la actual administración. La crítica no es al almuerzo en si, ni a que Piñera invite a twitteros, sino que a algo más de fondo: No puedes hacer un almuerzo de este tipo el mismo día que en Chile tenemos un paro nacional.

Esta reunión solo demuestra lo mal que está la brújula gubernamental. Es, como decian en Twitter, que te pongas a lavar la ropa mientras tu casa se quema. Lo lamentable es que esta no es la primera vez que mientras el país va en una dirección, el Gobierno parece ir en otra.

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Cerebro Joven: Educación pública de calidad ¡ya!

Educación pública de calidad ¡ya!
Por Karina Jara

“Enseñar no debe parecerse a llenar una botella de agua, sino más bien a ayudar a crecer una flor a su manera” (Noam Chomsky)

Por motivos laborales de mi padre, vivimos en distintas ciudades chilenas. Muchos de esos traslados ocurrieron a mitad de año escolar, por lo que encontrar un colegio que recibiera a mis hermanos y a mí se tornaba algo complicado.

Si hago memoria, estuve en 8 colegios entre particulares, subvencionados y públicos. Puedo decir que este “potpurrí educativo” me permitió conocer otras realidades y tomar conciencia de que la vida no era tan fácil como la que mis padres me habían proporcionado.

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En La Retina: Everybody’s Changing and I don´t feel the same

Everybody’s Changing and I don´t feel the same
Por Sergio Villegas

Hay momentos en los que la estrofa de la melodiosa canción del grupo Keane me hace recordar una etapa muy importante de la historia que pude vivir de muy cerca. A comienzos de 1989 un joven periodista de Berlín Oriental se atrevió a preguntarle a un alto funcionario del Gobierno de la entonces existente República Democrática Alemana, ante las cámaras que transmitían en directo, por sus ideas para llevar a cabo los cambios que requería el país, tal como ya ocurría en esos días en los demás países del llamado “bloque socialista”. La respuesta dejó atónitos a todos: “¿Acaso usted se siente obligado a cambiar el papel mural en su living solo por el hecho de que su vecino lo está haciendo?” Era la expresión máxima de la ignorancia y la indiferencia de una cúpula incapaz de comprender las realidades y las exigencias que se imponían en el país que gobernaban. Administraban hasta entonces un sistema que les había rendido frutos y los había mantenido durante décadas en el poder. Un sistema en el que se habían ensimismado a tal punto de perder toda noción de la realidad.

Pocos meses después comenzaron las marchas por el cambio. En un principio fueron unos pocos miles los que puntualmente a las 17 horas de cada lunes salían a marchar exigiendo democracia por las calles de Leipzig. A las pocas semanas marchaban cientos de miles por las calles de todo el país. Esos miles bastaron para dar inicio a “La Revolución Pacífica”, que culminó con la caída del muro de Berlín en la noche del 9 al 10 de Noviembre de 1989.
Más allá de los inesperados hechos históricos de aquel año, era impresionante observar la, a veces nula, a veces absurda, reacción de los jerarcas ante las reivindicaciones y demandas de la ciudadanía. En las semanas previas a la caída del muro se los veía titubear ante preguntas no pauteadas y asombrarse ante los constantes cuestionamientos y las críticas de la gente contra el sistema y sus instituciones.

En estos días he vuelto a experimentar esa sensación de asombro ante tanta desvinculación de la relidad. Obviamente que el contexto de aquel entonces no se asemeja para nada a la realidad de hoy en Chile, pero algunos de nuestros coetáneos sí me recuerdan a esos seniles y desorientados jerarcas de la agonizante RDA. Se asemejan en el sentido de que sus muros mentales pueden ser más fuertes que el de hierro y cemento que dividía a Berlín. Son muros que les impiden ver y entender los cambios en una sociedad cansada del bienestar a través del sobre-endeudamiento, cansada de mentiras e hipocresías políticas y eclesiásticas, cansada de las excelentes cifras macroeconómicas que benefician a unos pocos, de la mentalidad mezquina y cortoplacista ante lo público ante lo que debiera pertenecer a todos, cansada de la indiferencia de los poderosos ante los anhelos y sueños colectivos, que son lo que nos define en gran medida como sociedad.

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Yo Opino: La derecha es la culpable

La derecha es la culpable
Por Daniel Arellano

Puede que el título de este post llame la atención. Incluso puede que no falte el que me trate de «comunista de mierda», «zurdo resentido» o «Concertacionista derrotado». Creame, me han tratado así en el blog (y cuando critiqué a Bachelet me trataron de «machista»). Pero la intención en esta oportunidad es mostrar como el pensamiento de derecha (que no es exclusivo de este grupo político, como quedo demostrado en 20 años de gobierno concertacionista) es el que ha generado graves problemas en nuestro país, y que tiene a los más pobres y a la clase media chilena agobiada mientras que una elite se lleva todos los beneficios del «modelo chileno».

En la década del ’80, aprovechando que una Dictadura les permitía imponer su pensamiento económico, politico y social, la actual derecha tomo control del país participando activamente en el Gobierno Militar. Por el lado político Jaime Guzmmán implementaba el sistema binominal que hasta el día de hoy implica que un sector que no representa más del 35% del electorado chileno, y que en mas de alguna elección ha logrado menos que eso, mantenga un número de representantes que no se condice con la votación obtenida. Quedan sin representatividad, además, sectores que no tienen tanto poder así como otras visiones de la sociedad. Se estableció un quorum tan alto para cambiarlo, que hasta el día de hoy es imposible generar una reforma que permita establecer un sistema más representativo para elegir a los congresistas de nuestro país, lo que permite que las visiones de libre mercado y que favorecen a la elite chilena sean preponderantes en la discusión nacional, además de evitar que se aprueben leyes que no los favorezcan.

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