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El Kiosco Sangriento: Feliz año nuevo

El Kiosco Sangriento: Feliz año nuevo
Por Doctor Blood

El hacker había terminado su arduo trabajo, luego de cuatro meses de investigación, múltiples ensayos, diez procesadores y cinco servidores inutilizados, tenía por fin en sus manos el virus perfecto. Su código estaba inserto en una de las actualizaciones del último software de reproducción de archivos multimedia, presente en todos los sistemas del planeta dada su gratuidad y su calidad sin límites. Casi no había alcanzado a terminar a tiempo, sólo un chispazo de genialidad le permitió terminar el archivo, subirlo a todos los servidores posibles e infectar todos los computadores del mundo conectados en red. Una vez hubo respirado satisfecho, se bañó y bajó al primer piso de la casa a compartir la celebración. En realidad no era un fanático de las fiestas, pero esa se enmarcaba exactamente con su celebración interna, por tanto había que aprovecharla.

El ruido de la música era ensordecedor, y el sonido de los bajos retumbaba en su abdomen descuidado. Cuando lo vieron, una exclamación de sorpresa brotó espontáneamente de los asistentes. Su hermana se acercó y le entregó una copa de ponche.

-¿En qué estabas loquillo? Si te demoras 2 minutos no llegas al abrazo de año nuevo.
-….
-¿Te pasa algo?
-Te quiero flaca…
-¿Fumaste algo? ¿O tienes una botella escondida allá arriba?
-Es en serio. Es que nunca te lo digo y quería hacerlo antes de…
-Espera, faltan 30 segundos-, de fondo, las voces de los asistentes inician la cuenta regresiva.
-Flaca, hice algo malo…
(-¡20, 19, 18…!)
-¿Qué hiciste ahora, otro virus? Ya te dijo el juez que era la última que…
(-¡13, 12, 11…¡)
-Flaca, este es el definitivo, con este todos los computadores del planeta colapsarán y la vida dejará de ser…
-Oye loco, eso era para el 2000 y no pasó nada…
(-¡7, 6, 5…!)
-Es que descubrí algo…
-¿Qué?
(-¡3, 2,…!)
-Descubrí cómo retroceder todos los relojes de los procesadores, y como ya no hay sistemas de protección…
-¡¡FELIZ…

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El Kiosco Sangriento: Familia

El Kiosco Sangriento: Familia
Por Doctor Blood

Servil. Esa era su mejor definición. Pero no en el sentido de individuo servicial capaz de resolver las necesidades de aquéllos que lo necesitasen. El era de aquellos que se arrastraba a los mandos superiores para quedar bien en todos lados, el que se quedaba más allá de su horario si el jefe se lo pedía; el que incitaba al reclamo a sus compañeros y luego los denunciaba; el que hacía trabajos que no le correspondían, con tal de demostrar su eficiencia y la ineficiencia de los demás. Se sabía odiado, pero amaba lo que hacía y como lo hacía. Esa era su vida. Su familia vivía en otra ciudad, y no tenía pareja, por lo que sus logros laborales y personales eran lo mismo.

Luego del último proceso de contratación, le asignaron una compañera de trabajo a quien tenía que interiorizar en sus funciones. Al verla, el flechazo fue instantáneo. Todo en ella era perfecto a sus ojos, y por como lo miraba, al parecer para ella también él era lo que esperaba. En pocas semanas la cercanía se transformó en compañerismo, el compañerismo en amistad, y la amistad…

Ella sería la depositaria de sus secretos, de sus ambiciones, de su modo de hacer las cosas, de sus trampas. Y por las noches sería la compañera que, de una vez por todas, permitiría que su cabeza descansara de inventar mundos de fantasía para llenar en algo su vacía realidad. Ella sería quien convertiría su vida en vida y no sólo en un pasar de horas. Por eso debía adiestrar rápido a su amada: mientras antes terminara la siembra, antes conseguiría la cosecha merecida.

Ya hacía tres días que su amiga estaba en adiestramiento en dirección. Era raro, salvo las secretarías nadie pasaba adiestramiento con el gerente.

Al día siguiente es llamado desde contabilidad. Cuando llegó, uno de los contadores (a quien él había perjudicado meses antes frustrando su ascenso), sin mediar palabra le entrega un cheque y una carta, mientras una socarrona sonrisa se dibujaba en su rostro. La carta era… un finiquito.

Pero era imposible, el era hombre de confianza del gerente, algo debía estar mal. Sale corriendo a la oficina, toca la puerta, y encuentra a su amada con una serie de grabaciones desplegadas en la pantalla del computador de gerencia, todas con fecha. Los fríos ojos de la mujer y del gerente fueron suficiente explicación… y mientras recogía los restos de vida que quedaban en su oficina, encontró los viejos cassettes que años atrás había usado con su antecesora. Recién en ese instante reconoció esa mirada y esos gestos, 20 años más jóvenes…

El Kiosco Sangriento: Estrella

El Kiosco Sangriento: Estrella
Por Doctor Blood

Su cancino caminar era reflejo del duro día que vivió. Intentó carroñear alguna presa muerta por la cacería de un tigre dientes de sable; se apareó con una hembra de la especie, debiendo escapar antes que su tribu lo descubriera; en el camino a su caverna otro macho lo atacó por sorpresa y le robó la carroña que había conseguido. Cuando entró a la oscura cueva iluminada sólo por un fogón, su hembra y sus crías lo miraron con desdén. Simplemente botó sus implementos de caza, y se sentó a la entrada a contemplar las estrellas…

Su cancino caminar era el reflejo del duro día que vivió. Intentó quitarle un cuentacorrentista a un ejecutivo que recién había captado; tuvo una aventura con una amante incidental, debiendo escapar antes que su familia lo descubriera; en el camino su departamento fue asaltado por un avezado lanza. Cuando entró al iluminado living, su esposa y sus hijos lo miraron con desdén. Simplemente botó el maletín y el celular, y se sentó en la terraza a contemplar las estrellas…

Separados por un millón de años, ambos hombres contemplan la misma estrella. Su luminosidad era notoria, casi mayor que la de la luna. En un instante y bruscamente, su brillo se opacó, al igual que los ojos de los hombres…

El cavernícola entró al departamento, y mientras la hembra y sus crías dormían, las asfixió una a una con sus almohadas…

El hombre de negocios entró a la caverna, y mientras la mujer y sus hijos dormían, los estranguló uno a uno con una tripa de animal trenzada…

El cavernícola no sabía de negocios… pero encontró en su habilidad para cazar las herramientas para captar clientes y seguir funcionando un millón de años después…

El hombre de negocios no sabía cazar… pero basado en los negocios pudo hacer estrategias para sobrevivir un millón de años antes…

Diez años después, el nuevo negociante y el nuevo cazador contemplaban nuevamente la estrella… y en un abrir y cerrar de ojos quien fuera negociante volvió a sus negocios, y quien fuera cazador retornó a la cacería… pero ambos habían olvidado sus orígenes… y poco antes que el cazador fuera cazado por su presa, y el negociante encarcelado por fraude, la estrella los recogió: dado que ninguno aprendió su lección, habrían de partir de cero… pero ahora a 10 millones de años uno del otro…

El Kiosco Sangriento: Espionaje

El Kiosco Sangriento: Espionaje
Por Doctor Blood

El espía estaba completando su misión. Luego de aprender el idioma del país al cual fue enviado de modo tal de parecer nacido allí, de memorizar historia y costumbres, y de interiorizarse de los intereses de su gobierno en dicha nación, preparó junto con sus jefes la estrategia necesaria para infiltrarse y sabotear la creación de un nuevo sistema de misiles que podría poner en riesgo los equilibrios de la región. Luego de seis meses de trabajo logró robar los planos e inutilizar todos los sistemas computacionales, no sin antes eliminar a todos aquellos que pudieran rehacer el trabajo. Ahora sólo quedaba la parte final: huir sin dejar huellas…

El espía era para su familia piloto de una afamada línea aérea que hacía largos trayectos por todo el mundo, por lo cual no era raro que se ausentara por largos períodos de tiempo. Un complejo aparato de seguridad protegía la seguridad de su esposa y sus tres hijos, única condición que había puesto para seguir en el servicio luego de 30 años poniendo en riesgo su vida. Su experiencia era vital para los trabajos que hacía: frecuentemente era víctima de intentos de asesinato, que siempre lograba detectar con la suficiente antelación para volcarlos a su favor. Así, era respetado y querido por los suyos y odiado a muerte por sus enemigos.

La misión que terminaba había sido una de las más peligrosas de todas. Lo habían emboscado, baleado, intentado atropellar, estrangular, acuchillar e inclusive seducir por una de las más crueles asesinas, quien siempre terminaba torturando y matando a sus víctimas en la cama. Pero su experiencia y su aparato logístico le habían permitido sortear todos los peligros vividos. En su huida él sería el piloto, y lo haría como capitán de la nave que llevaría al presidente y los ministros del país del cual escapaba que iniciaban una gira de estado: era uno de los pocos que se podían dar ese lujo sin ser asesinado en el intento.

Al bajar del avión un extraño sonido en su bolsillo lo puso alerta: el teléfono satelital adaptado que usaba detectó una señal extraña. Con la excusa de revisar el tren de aterrizaje corrió debajo del avión; en ese instante el copiloto, que se había quedado en el lugar en que él estaba, cayó desplomado: un satélite espía había disparado un láser que atravesó al hombre de pies a cabeza sin dejar huellas visibles. El riesgo al parecer había terminado.

Luego de terminar sus labores de pantalla en el aeropuerto, se dirigió a su casa. Había quedado de entregar el disco con los planos al día siguiente, y necesitaba descansar algunas horas antes de informar del éxito de su misión. Al llegar a la casa su esposa lo esperaba como siempre después de sus “vuelos” para conversar y tomar algo antes de dormir. Su trago favorito era el licor de almendras, y su esposa lo tenía listo tal como a él le gustaba. Al terminar de beber el primer trago, decidió comerse una aceituna: en ese instante un intenso ahogo terminó con su respiración y su vida en pocos segundos. Cuando yacía en el suelo, su esposa revisó sus ropas y sacó el disco. Luego se dirigió tranquilamente a la cocina y dio el gas, dejando un chispero eléctrico programado con un reloj para encenderse en 5 minutos. Al salir de la casa con los planos, dejó tras de sí el cadáver del espía enemigo en el primer piso, los de sus hijos en el segundo, y el de una mujer similar a ella en la cocina. La misión estaba cumplida. El chispero se encargaría de borrar su rastro para siempre…

El Kiosco Sangriento: Dulces sueños

El Kiosco Sangriento: Dulces sueños
Por Doctor Blood

Recurrente sueño viene a él, contra él, y que todas las noches se transforma en pesadilla. Más de diez semanas lleva en lo mismo; su sueño no es descanso ni su noche placentera. Y cada vez que intenta despertar el sueño se hace más y más profundo, y la pesadilla más y más vívida…

Es un lugar desconocido, no le ve entorno de importancia (de hecho, no recuerda haberse fijado en dicho entorno). Una mujer viene con ropa de verano, algo así como un vestido. Trae en su rostro una sonrisa de satisfacción y alegría, y en los brazos un gran ramo de rosas blancas. Se aproxima a él, y le entrega las rosas. Cuando las ve en sus brazos, están rojas… cuando de nuevo la mira, ella viste un riguroso negro, lágrimas corren por su rostro, y su mirada es de odio. Un ruido ensordecedor llena un su cabeza, y alcanza a escucharla entrecortada “tú me le quitaste… yo te la doy en pago…”. Al mirar nuevamente el ramo, sus flores están negras, y sus manos secas, como de anciano… y despierta bañado en sudor. Un par de noches intentó tomar algo para no dormir, pero pese a ello no logró mantener la vigilia…

Él era uno de los mejores agentes de inteligencia militar de su país. Luego de diez años cumpliendo misiones, ahora se dedicaba a formar a los nuevos espías. Era temido y odiado por su fiereza y sangre fría, pero todos querían aprender de él. Trabajaba hace cuatro años con una asistente, también militar, pero que cumplía funciones de apoyo: hacía planos, conseguía informaciones, guiaba seguimientos, preparaba documentación, todo para que él entrara, ejecutara y saliera libre de polvo y paja. Cuando jóvenes, antes de entrar al ejército, habían tenido una aventura, pero había quedado en el pasado y ellos la mantenían ahí.

El último grupo que entrenaba llevaba diez semanas de preparación, y ya estaban listos para salir a una pequeña misión de seguimiento. Dentro del grupo destacaba una joven por su obediencia irrestricta de cualquier orden que se le diera. Ella lo acompañaría en el primer vehículo. Y la sujeto de la misión sería su asistente; era experta que no dejarse encontrar y en crear pistas falsas. La joven condujo el vehículo por varias callejuelas que, según su hoja de ruta, estaban dentro de las pistas reales. De pronto se desvió un poco del camino, pero sin alejarse del sector; al parecer estaba tomando un atajo. Luego de mirar su GPS endereza la cabeza, y un estallido en su cara le hace perder el conocimiento…

Despierta luego de un rato adolorido, sabe que su nariz está quebrada, siente aún la sangre correr; está amarrado a una silla de pies y manos. Quien lo tiene cautivo sabe que hace: potentes focos bloquean su mirada y una ensordecedora mezcla de músicas no le permiten escuchar nada.

Sin ninguna señal previa, la música se corta y las luces bajan. Una mujer con vestido de verano se acerca a él: su asistente, con una sonrisa dibujada en su rostro, lo mira satisfecha:

-¿Sabes cuántos años llevo esperando esto? ¿Te imaginas todo lo que he hecho por ti, y debí llegar a este extremo para encararte?

No entendía nada, pero debía ver cómo escapar. Lo primero era no entrar en el diálogo: tal vez ella era un agente doble, y no estaba dispuesto a revelar nada.

-Nos conocimos en el colegio ¿recuerdas? En cuanto te vi me enamoré… pero no fui más que otra más en tu cama… pero no importó. Me metí al ejército para estar contigo, y no me veías… me metí a inteligencia por ti… y nada. Me convertí en una asesina tal como tú, para mostrarte mi amor y fidelidad sin límite, y no resultó… vine aquí como cualquier niña con mi inocencia, y me la quitaron…, no, ¡tú me la quitaste!- esa frase… el vestido, la sonrisa… algo estaba mal…

-Mi conciencia estaba limpia, ahora está bañada de sangre en tus manos… todo por ti… – conciencia blanca… que se pone roja en sus manos… ¿qué viene ahora?

-Pues bien, ahora te toca recibir. Si… después de toda tu indiferencia, y de convertirme en lo que soy… ¿no te parece raro lo de la agente nueva, la facilidad con que te aturdió?, ¿su cara no te dice nada?-esos ojos se parecían a los suyos, y su cuerpo era similar a… no, era imposible…

-Sí maldito, es tu hija… ahora yo te la doy en pago por no quererla, y por matarme en vida…

Tras los focos se aproxima la joven, vestida de negro, quien lo rocía de bencina y le prende fuego. Mientras se quema y antes de morir, ve sus manos negras y secas por las llamas…

El Kiosco Sangriento: Disparo

El Kiosco Sangriento: Disparo
Por Doctor Blood

Un disparo suena a mediodía. Mientras el proyectil calibre .44 sale del revólver e inicia su fatídico camino, su mente, en microsegundos, inicia el último vuelo…

Primero viaja a su infancia en el barrio más pobre de la ciudad: descalzo, usando cualquier cosa como pelota para matar las tardes de aburrimiento y abandono. Vivía de la calle, de lo que mendigaba, hasta que su primer gran día llegó. Un hombre en un auto le regaló una pelota de verdad, y comida, por entregar una bolsa. Feliz y agradecido, cada vez que el auto aparecía se acercaba a ayudar desinteresadamente: y por cada bolsa que entregaba, más regalos recibía…

Ahora aparece en su adolescencia. Luego de años de hacer “entregas”, primero de “mercadería” y más tarde de dinero, el hombre del auto le pidió un favor mayor: debían quitarle mercadería a sus rivales. Por precaución, sólo por precaución, debía llevar un arma que él mismo le había entregado. Esa calurosa noche de verano los nervios y el alcohol lo traicionaron, y terminó con la primera muerte por su mano. Al día siguiente, y frente a la casa donde estaba la pieza que arrendaba, le dejaron un auto…

Ahora vuela a sus 18 años. Mucha mercadería repartida, mucho dinero y sangre corren por sus manos. El hombre del auto deja toda la acción en sus manos, pues ha demostrado ser de confianza. Los negocios, bajo su férrea vigilancia, presentan menos fugas y más envidias. Ya había muerto a dos de los suyos, al sorprenderlos alivianando los paquetes…

Llega su cumpleaños 21. Ya ha logrado mucho: 2 casas, autos de lujo, joyas, ropa, perfumes, mujeres. Sin que nadie se diera cuenta había pequeños, mínimos recortes (de preferencia en las quitadas) que con los meses reportaban grandes ganancias. Ahora tenía su negocio paralelo, que ya daba jugosos frutos. Ese día, el hombre del auto, aquel que lo guió en el camino de la riqueza, quería verlo para saludarlo por su cumpleaños, y darle un regalo… tal vez llegó la hora de hacerse cargo del cartel, expandirse al extranjero… `

Llega al mediodía al lugar acordado, y aún no hay nadie. De pronto el mismo auto de años atrás se acerca, raudo. Por la ventana ve salir la mano del hombre del auto, con algo brillante. Un segundo después, su cabeza estalla…

El Kiosco Sangriento: Conferencia

El Kiosco Sangriento: Conferencia
Por Doctor Blood

La videoconferencia llevaba ya 2 horas. La lacónica voz del relator recitaba conocimientos tal como si estuviera leyendo un libro de texto. El poder contar con ese especialista gracias a la tecnología, sin que él saliera de su universidad situada a miles de kilómetros de distancia del centro de conferencias, era un lujo. La oferta había captado la atención de muchos profesionales, y pese al alto precio, habían debido aumentar los cupos y conseguir un auditórium más grande para que todos pudieran asistir. Además, uno de los puntos del programa era demasiado llamativo: ofrecían una técnica de control mental aplicable en cualquier instante e infalible, el cual sería demostrado durante la conferencia.

Pero luego de 2 horas de escuchar esa lacónica voz, muchos se cuestionaban su asistencia y la veracidad del programa. De pronto el relator se calla, la pantalla se pone en blanco, y durante algunos segundos varios estímulos luminosos se aprecian vagamente. Luego de esa falla técnica el relator se reconecta y su conferencia sigue por 1 hora más.

Era la hora del almuerzo, el cual estaba incorporado en el precio de la conferencia, por lo cual nadie salió del centro de convenciones. Cuando volvieron a la sesión de la tarde, la sala había cambiado: habían colocado 4 cámaras de video en las esquinas del salón.

Al empezar la sesión de la tarde, el famoso relator anuncia la demostración práctica de la técnica de control mental. De nuevo la pantalla se pone en blanco y se aprecian los repetidos estímulos luminosos. Terminado ello, la pantalla se pone negra, y la voz lacónica del relator ordena, en el mismo tono: “mátense entre ustedes…”

Una vorágine incontrolable de odio invade las cabezas de los asistentes. Todos ellos, con sus instintos y limitados conocimientos de lucha y asesinato, empiezan a golpearse, tironearse, machacarse, estrangularse. Rápidamente la sangre empieza a correr de los cuerpos más viejos y débiles. La escena se hacía cada vez más y más dantesca: cuerpos no entrenados (casi dejados de lado) tratando de hacer algo que no sabían… las muertes eran verdaderas torturas interminables… finalmente a uno se le ocurrió usar el cordón de sus zapatos para estrangular a los demás… una vez hubo terminado con todos, la pantalla negra habló: “mátate”… el hombre buscó el soporte de un foco en la pared, y usando su cordón, se ahorcó…

Terminada la sesión, la pantalla dividida en 4 se apaga en la pequeña sala contigua al auditórium. Los agentes del gobierno se felicitan: por fin habían conseguido el arma perfecta…