Ministros “presidenciables”: Disimulen un poquito

¿Será posible que, a estas alturas del partido, a alguien le impresione ver a uno o varios Ministros de Estado utilizando sus respectivas carteras como plataforma de una eventual carrera presidencial?. Quizás ya a nadie le impacte, pues este fenómeno no es exclusivo de este Gobierno y se ha dado también en períodos presidenciales de la Concertación. Sin embargo, no recuerdo a Lagos en Educación y Obras Públicas, o a Bachelet en Salud y Defensa manifestando tan pública y abiertamente su aspiración de competir por la Primera Magistratura.

Teniendo en cuenta que nuestra Constitución Política no contempla la posibilidad de reelección inmediata, es lógico que la facción gobernante se esmere en potenciar delfines, continuadores de la “obra” realizada por ella. Y sí, digo “obra” así, entre comillas, pues creo que los votantes ya no se compran con tanta facilidad la pomada de “trabajar por el bien común” como fundamento de ese afán por acceder al poder, cuestión que se explica por sí misma en base al descrédito en que ha caído la clase política.

Lamentablemente (o afortunadamente, según el punto de vista desde el cual se mire) el votante, en su mayoría, siente que su realidad no cambiará mayormente, sea cual sea el candidato por el cual finalmente vote. Siendo honestos, las promesas de campaña de los candidatos que compitieron en la última Elección Presidencial no diferían sustancialmente unas de otras, salvo en cuestiones específicas: todos apuntaban a un mayor gasto social, todos aspiraban a disminuir los niveles de desigualdad, pero no profundizaban demasiado en la forma en que pretendían obtener los recursos necesarios para lograr tales objetivos.

Por cuestiones como esa es que la gente ya no está votando necesariamente por una ideología política que lo identifique en mayor o menos medida, sino por personas que, a lo menos, aparenten tener la competencia y aptitud necesarias para cumplir con el encargo. Y me parece que es ese (y no otro más altruista) el motivo por el cual los Ministros de Estado se empeñan en lucirse durante el ejercicio de sus funciones… y también es ese el motivo por el cual muchas veces se realizan enroques dentro de un Gabinete: cuidar a un político con más cara de “presidenciable”, moviéndolo hacia un Ministerio donde le sea más fácil brillar sin “quemarse”, sacándolo de carteras con demasiado conflicto social.

Por eso no me parece extraño que, cada vez que se produce una vacante en un Ministerio, salte tanto parlamentario ofreciéndose a llenar el cupo. ¿Qué mejor oportunidad que la de hacer campaña sin gastar un solo peso del propio bolsillo?. Lógicamente no estoy diciendo que se utilicen fondos públicos para imprimir volantes, pero es obvio que aparecer en televisión cada 2 semanas cortando una cinta tricolor en la inauguración de alguna obra vial es buenísima pantalla… y además se le paga por hacerlo.

Insisto: esta práctica no es privativa del presente Gobierno, pero sí me parece que durante los últimos meses ha llegado a niveles casi grotescos, al punto incluso de tener a Ministros de Estado “bromeando” con el tema de ser “presidenciables”, en un acto público y en la cara del propio Presidente de la República. Siendo así, me pregunto: ¿Puedo confiar en alguien que busca con tanto afán acceder a un cargo cuya investidura previamente ni siquiera respeta?.

“La mujer del César no solo debe serlo, sino también parecerlo”… un poco de disimulo señores, mínimo…

Escrito por @LaGuacolda

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