País de Reno: La diferencia entre juzgar y entender

La diferencia entre juzgar y entender
Por El Reno

¿Qué haría y pensaría usted si me ve en la calle pegándole a un señor?. Yo, un hombre de 28 años, con rabia, enfurecido, desaforado, pegándole a un señor mayor que yo. Nadie sabe porqué, nadie pregunta, solo está la imagen de pelea callejera. Llegan los carabineros, me toman y me suben a la patrulla para llevarme detenido. El hombre yace en el suelo, adolorido y es ayudado por todos.

Lo primero que harían algunos (la gran mayoría) es que me empezarían a juzgar. Algunos (los mas clasistas) podrán decir que soy una persona de estrato social bajo, un “flayte”, un punga, un mal educado. Bueno, le informo que salí de un colegio privado Británico, ubicado en Las Condes. Mis padres siempre han tenido una situación económica estable con la que me pudieron pagar al contado la carrera de Medicina Veterinaria en una universidad privada. Tenga en consideración que siempre viví en la comuna de las Condes. En cierta forma, viví en una burbuja socio-económica. Pero, descartamos la hipótesis de que soy flayte.

Otros podrán decir que estaba robando o que fue por aburrimiento. Bueno, le vuelvo a informar que está equivocado. Tengo trabajo estable con un sueldo estable y sobre el promedio, por lo que no necesito andar robando y menos con violencia.

“Tal vez tenían diferencias ideológicas, políticas o distintas creencias”. Para nada, yo no milito en ningún partido político, y si bien soy de una tendencia, nunca me he enfrascado en una pelea por temas políticos-religiosos u otros.

“De seguro es alguien que vive con mucha rabia”. Una vez más se equivoca. Nunca me he enfrascado en una pelea, trato de vivir pacíficamente mi vida y en cierta forma, me considero una persona tranquila y feliz. En el fondo, la violencia nunca ha sido una herramienta para mi.

“No debe ser muy inteligente”. Tal vez, pero no me considero tonto ni nada por el estilo. Se leer de corrido, resuelvo fórmulas matemáticas de mediana complejidad y hasta hago sudokus.

Esas son todos los posibles juicios que usted, transeúnte normal de la vía pública, podría hacerme al verme pegándole a un señor de edad. Al menos, estos fueron los que se me ocurrieron. Pero una vez que terminara de juzgarme, le informo de lo importante, el porqué le estaba pegando.

¿Sabía usted que ese señor, que se ve indefenso, desvalido y que yace en el suelo, me estafó por 476 mil pesos?. ¿Sabía usted que ese señor, al cual yo le pegué, ganándome el juicio suyo, ha estafado a mas de 100 personas, por montos superiores al mío?. ¿Sabía usted que esta persona, que sangra en la vía pública y es atendido por servicios de salud mientras a mi me llevan a la comisaría más cercana, estafó a grupos scout, grupos de alumnos, fundaciones (una de ellas ayuda a niños con Síndrome de Down), ancianos, monjas, entre otros?. ¿Sabía usted que esta persona, a pesar de haber sido enjuiciado por la justicia chilena a pernoctar 400 noches en una cárcel, sigue estafando a las personas durante el día?. Me imagino que todos estos datos usted no los sabía, y tal vez, ahora que los sabe, ya no siente tanta pena por ese señor. Me imagino que pasó de sentir rabia hacia mi persona a sentir algo de comprensión, ya que entiende el origen de mi rabia. Tal vez, ahora que sabe todas las fechorías que hizo este señor, usted habría reaccionado igual. Bueno, aquí viene la parte más interesante. Yo nunca le he pegado a este señor y si lo veo en la calle, tampoco lo haría, a pesar de haberme estafado y que lo siga haciendo. Yo, por más rabia que sienta, y gracias a la educación que tuve por años (ya sea en instituciones y en mi familia), se que la violencia no es la solución. Cuando le conté la historia de la estafa a mis conocidos, todos, y repito, TODOS me dijeron “saquémosle la chucha”, es decir, todos me empujaron a realizar un acto violento. Yo, por mi esencia pacífica, dije que no iba a recurrir a esa herramienta. Pero creo que usted, si fuera un conocido mío y le cuento la historia, y después se entera de que le pegué a este señor, llegaría a entender mi acto de violencia. Esto debido a que supo el origen de mi rabia. Supo el porqué y no se quedó en el juicio.

Bueno, eso mismo debemos hacer como sociedad con los actos de los llamados “violentistas” o con el movimiento estudiantil. Los que tiran piedras, los que desafían a las autoridades, los “intransigentes”, los que marchan, los que se toman los colegios y universidades, actúan en su mayoría por rabia, y si bien sus actos finales pueden ser discutibles, debemos entender el origen. Solo conociendo lo que origina el acto violento, podremos llegar a la solución y por consecuencia, a la eliminación del acto violento. Como sociedad no nos quedemos en el juicio, seamos más inteligentes y analíticos y vayamos más allá del mismo acto violento. Si no hacemos este proceso, nunca lograremos ser una sociedad con respeto mutuo y sin violencia.

Al final, usted tiene la última palabra.

Gracias

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Una respuesta a “País de Reno: La diferencia entre juzgar y entender

  1. El prejuicio esta en todas partes y, lo peor de todo, es que es rápido, facilista y lleno de preconcepciones generalistas. Es cierto que en el 70% de los casos estos juicios aplican a las situaciones (No se si por que el prejuicio se basa en lo común de las experiencias o por mera coincidencia), pero en el 30% restante hay casos únicos que merecen, aunque sean minorías, no juzgar de forma rápida y somera sino darse el tiempo para investigar de que va el cuento.
    Tu ejemplo es básico, y apunta al hecho que todos, TODOS pensamos y asumimos que la persona que cae en el concepto de “mas débil” es la victima, pero muchas veces esas personas que saben que caen en esa clasificación se aprovechan de esta para abusar de los demás de muchas formas y sacar partido del sistema cagandose a otros.
    Ejemplos hay muchos: los discapacitados o adultos mayores (o ambas cosas) que se aprovechan para abusar de sus cercanos porque la ley los protege ya que SIEMPRE, bajo conceptos de ley, los dispacitados y adultos mayores se asumen como las victimas antes los estamentos encargados de ejercer las leyes. Y asi suma y sigue.
    Lamentablemente estamos rodeados por la cultura facilista que incluso aplica en este tipo de cosas, porque la educación social de hoy en día nos dice que no hay que calentarse la cabeza pensando o investigando mas allá.

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