El Kiosco Sangriento: Fórmula

El Kiosco Sangriento: Fórmula
Por Doctor Blood

Es imposible, no logra mantener la vigilia, lleva 72 horas despierto, y su cuerpo ya no aguanta. Sabe que tarde o temprano lo vencerá el sueño, y ese será su instante final. Aún intenta comprender cómo llegó a ese punto de no retorno…

En la mañana de hacía ya cuatro días había tenido una fuerte discusión con el director del laboratorio. El cambio de dirección había sido radical: de un adusto y viejo científico que había pasado su vida teorizando y diseñando ensayos de dificultosa aplicación en la vida real, formado en base a prácticas y errores, a un joven y brillante científico que venía llegando luego de terminar su segundo doctorado en una de las mejores universidades del planeta, con una decena de proyectos llevados a cabo y un producto que había revolucionado el mercado de la estética. La visión y misión retiraron de un simple marcar el paso en la pizarra de fórmulas para luego iniciar las pruebas con los componentes reales, a ingresar las fórmulas a un computador que aprobaba al instante su factibilidad técnica para iniciar lo antes posible la producción. Ya no valía el que llevara más años o escribiera más pizarras y más complejas, sino el producto y su nicho en el mercado.

Hacía años su inquietud por los procesos cerebrales lo tenía absorto en un fármaco capaz de reemplazar el sueño. Era la piedra filosofal del trabajo ilimitado, un compuesto que hiciera los procesos cerebrales de recomposición naturales del sueño, pero en vigilia. Creí estar listo, todo lo que había escrito y corregido parecía congruente. Esa mañana acudió donde el director, quien interesado ingresó su todo su trabajo al simulador…, el que rotuló su creación como “peligroso de probar en seres vivos por interacciones bioquímicas de imposible proyección…”. Maldita chatarra, maldito director, maldito sistema, como un montón de circuitos iba a saber más que él del cerebro y sus “interacciones”. Durante el resto del día y la noche mezcló todos componentes, y logró, luego de saltarse más de un control de seguridad, un líquido transparente. Ahí residía su saber y su poder. Ya no había tiempo de hacer pruebas en animales, simplemente lo cargó a una jeringa y lo inyectó en una de sus venas…

A la mañana siguiente acudió a la oficina director para encararlo y decirle lo que había hecho. En cuanto entró se encontró con su jefe y un grupo de científicos y militares:
-Qué bueno que vino, profesor-dijo el director.-Su proyecto me dio vueltas en la cabeza, y decidí mandarlo analizar a tres universidades líderes en estos temas. El resultado fue sorprendente…, su fórmula es el veneno más potente que se ha creado o descubierto. No deja huellas, y actúa en cuanto el sujeto se duerme. Comuniqué esto al gobierno, y el ejército quiere comprar la patente. Profesor, es usted millonario…

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Una respuesta a “El Kiosco Sangriento: Fórmula

  1. Daniel Arellano

    A veces no hay que apurarse tanto ni dejarse llevar por la ira o puedes terminar armando tu propia muerte.
    Saludos

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