País de Reno: Plebiscito, porque somos más que 120 diputados y 38 senadores

Plebiscito, porque somos más que 120 diputados y 38 senadores
Por El Reno

El descontento que se vive en Chile es claro. Las diversas marchas que se han producido en estos últimos meses (Hidroaysén, matrimonio igualitario, educación pública de calidad) demuestran una sed de participación por parte de la gente. Gente que ya no cree en un sistema que no muestra los resultados deseados. Un sistema binominal que buscaba darle representación a grupos minoritarios  solo ha logrado saciar las ganas de poder y ambición de algunos pocos. Nos vendieron el discurso de que se iban a preocupar de nuestros problemas. Nos dijeron que votáramos por ellos para que nos protegieran. Pero hoy, eso no está sucediendo. Los destinos del país están siendo manejados por unos pocos, y permítame decirlo, de mala manera.

Pero, ¿Qué ventajas traería el imponer un sistema de plebiscito?. Primero, y creo que uno de los más importantes, es que se educaría aún más a la gente. Hoy, el chileno promedio es alguien desinformado. No sabe mucho que está sucediendo a su alrededor y sus fuentes informativas son pocas (y no muy informativas). Su capacidad o búsqueda de mas información no se da y es explicable. Estamos dentro de un sistema que nos ha obligado a abandonar nuestras ansias de información. En 20 años, se ha creado un tipo de persona que trabaja durante la semana y descansa los fines de semana. A través de estos años, nos han “obligado” a preocuparnos por nosotros mismos. Por el sueldo que tendré en mi trabajo, por mi desempeño, por mi éxito, por las cosas que podré pagar y comprar, por la televisión de 32 pulgadas, etc. En cierta forma, nos hemos vuelto una sociedad más egoísta, siendo uno de los comentarios más usados el “bueno, y porque no trabaja, que gane plata y se deje de alegar”. Y esto tiene su explicación. un chileno medio, llega tarde de su trabajo. Ha pasado por un sistema de locomoción que no es de los mejores. Llega cansado, enojado y estresado a su casa, en donde lo único que quiere hacer es descansar. A esta persona no le interesa leer o informarse más allá de las noticias en la televisión. A esta persona trabajadora no le interesa aburrirse leyendo otros portales de noticias. Solo quiere entretenerse en su tiempo libre, leyendo noticias despreocupadas como las que muestra LUN o la Cuarta. Eso nos ha llevado a ser una sociedad desinformada y sin pasión, dando las riendas del país a un grupo reducido de la elite.

Los políticos (no todos, hay excepciones) han actuado según sus propios intereses y los de sus “amigos” empresarios. Ellos han ido decidiendo los cambios que debe sufrir el país a lo largo de todos estos años. Pero esto acabaría (o debería) si se implementaran plebiscitos, porque la gente estaría teniendo en sus manos el poder de elegir nuevamente el futuro de su país. Se producirían campañas informativas (ya sea a favor o en contra de una opción), debate, se practicaría la tolerancia, ampliaríamos nuestra visión de mundo, nos pondríamos en los zapatos de otro, etc. El chileno ya no sería un autómata que solo iría a trabajar. Habría más preocupación por mejorar nuestra sociedad. Además, estaríamos viviendo la verdadera democracia. Se podrían decidir temas a nivel país o regionales (impulsando la descentralización). Y algo más importante, estaríamos estimulando la participación ciudadana.

Hoy, el voto es algo despreciado. Las generaciones nuevas (y otras más viejas) van perdiendo la esperanza de cambiar al país mediante el voto. Es así como tenemos a casi 3 millones de personas con la habilidad de votar, pero que no está inscrita. Está claro que los políticos ya no impulsan grandes movimientos o cambios. Sus discursos son retorcidos. Son expertos en hablar sin hablar. Prometen el paraíso, para luego darnos una manzana prohibida con la excusa “fue lo mejor que pude hacer”. Bueno, ya basta de eso. Como chileno quiero volver a tomar las riendas de mi país. Yo soy el que usa el sistema de locomoción. Yo soy el que tendrá un hijo en un sistema educacional caro y de mala calidad. Yo estaré ahí cuando se inundan las 5 mil hectáreas en Aysén. Yo soy el que tendrá que ir en la mitad de la noche a un hospital de precarias condiciones. Yo soy el que tendrá una jubilación pobre de la cual además, me sacarán el 7%. Yo soy el chileno promedio y no uno que viaja con chofer a Valparaíso, gana cerca de 6 millones, a veces vota y luego sale en la televisión peleándose por migajas con el amigo del partido contrario.

Es hora de que la clase política nos entregue esa democracia que una vez nos prometieron.

Al final, usted tiene la última palabra.

Gracias

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7 Respuestas a “País de Reno: Plebiscito, porque somos más que 120 diputados y 38 senadores

  1. Tienes razón al explicar el por que de la desinformación del chileno medio. Yo creo que todos hemos caído en esa vorágine en nuestras vidas. Lo bueno de todo esto es que al fin nosotros como ciudadanos nos estamos informando y ocupando de los temas que nos competen a todos mas allá del materialismo desmesurado en el que nos hemos sumergido. El tema de tener una democracia basada en plebiscitos no me parece en absoluto descabellada, pero como tu mismo dices que ayudaría a la descentralización del país pienso que justamente ése es el siguiente paso que debemos dar como forma de administrar el territorio estatal para de esa manera permitir los plebiscitos regionales y gastar recursos estatales en materias que son de interés regional, claramente la educación no es regional, así como las uniones civiles y el tema energético. Ahora, no se si te fijaste pero en el aniversario del Congreso tanto Girardi como Melero, presidentes de ambas cámaras, dijeron expresamente que hay que fortalecer la democracia representativa; lo que me da para pensar que simplemente no existe voluntad política para acabar de una buena vez con el Sistema Binominal, que dicho sea de paso, es bastante cómodo para los únicos dos conglomerados políticos de nuestro país y que mediante él hayamos creado una especie de “casta” a la cual es imposible ingresar para los actores sociales que están despertando en Chile. Como dijo Carolina Toha, nuestra democracia tiene un sistema creado específicamente para salir de la dictadura, pero los tiempos cambian y es necesario, pienso yo, eliminar este sistema y ver qué pasa. Yo soy optimista, creo que eventualmente se hará y consolidaremos una democracia con D mayúscula. Espero que pronto porque como yo somos muchos los que estamos listos para tomar las riendas de nuestro país en nuestras propias manos… Y creo que usted tambien es uno más que esta listo, Don Reno.

  2. En estos momentos donde el presidente del país llama a un ‘debate nacional’ por la educación, es más que razonable el hecho de que se haga un plebiscito, sino ¿de qué manera puede haber acción directa de los ciudadanos acerca de que camino debe tomar la educación en Chile?.
    Es negar un real acceso democrático el crear un proyecto que se debate entre cuatro paredes por los mismos de siempre y que afecta el futuro de muchos, está bien, el sistema es así, pero creo que temas de importancia vital para el futuro del país tienen que incorporar las visiones de cada uno como individuo y no de ‘lideres’ que representan las ideas de un rebaño (siendo que muchas veces ese rebaño no concuerda con ellos).
    Utopía: Nuestra televisión ‘pública’ hace de verdad su trabajo e informa a la ciudadanía con debates en vivo entre dirigentes estudiantiles, del magisterio, rectores, etc. con autoridades del gobierno, hecho esto y con la suficiente información de las ideas que propone cada sector, se llama a plebiscito.

    Saludos!

  3. LA POLITICA chilena baila hoy al ritmo de los estudiantes. Son ellos quienes se tomaron la calle, forzando al gobierno a proponer las reformas presentadas el martes (que, gran novedad, consideraron “insatisfactorias”). Sus dirigentes están por todas partes, haciendo declaraciones en diarios, radio, televisión y las redes sociales. Llaman a paros y marchas, reclaman el fin del lucro, piden educación gratuita, no reconocen al ministro Lavín como interlocutor, exigen asamblea constituyente, la nacionalización del cobre y reforma tributaria.

    Arrogándose una representatividad que nadie les ha concedido, alegan contra la decisión del gobierno de radicar el debate en el Congreso. Eso, según el presidente de la Feuc, supone “darle la espalda a la ciudadanía”. Como si las 80 mil personas que marcharon por la Alameda representaran mejor a la sociedad que los 8.285.186 chilenos que votaron en los últimos comicios parlamentarios y presidenciales. Hablan de la necesidad de hacer más inclusivo al país, pero su propia elección a menudo es fruto de la falta de participación. La presidenta de la Fech, por ejemplo, llegó al cargo luego de que su lista alcanzara 2.918 preferencias en un universo de 21.547 votantes. Sólo el 13,5% de los habilitados para sufragar optó por la lista triunfadora. ¿Sería válido el liderazgo de una autoridad nacional electa con ese nivel de participación? ¿Dudarían los dirigentes de la Confech en denunciar como ilegítimas a las autoridades -diputados, senadores, alcaldes, Presidente de la República- si éstas exhibieran una representatividad tan exigua?

    Es importante darse cuenta de que muchos de los líderes estudiantiles deben sus cargos a la capacidad de movilización de minorías altamente organizadas e ideologizadas, y a la apatía de una mayoría indiferente que no se molesta siquiera en votar.

    Menos aún representa la Confech los deseos y aspiraciones de la sociedad chilena. En las últimas presidenciales, ésta le entregó 6,21% de los votos a Jorge Arrate, quien hacía propuestas similares a las que hoy formulan universitarios y secundarios. Por eso, es oportuno y justo que el gobierno finalmente se haya dado cuenta de que no debe concederles a los líderes estudiantiles una legitimidad que no tienen, y que tampoco corresponde sentarlos a la mesa de negociaciones porque gritan fuerte y han ganado el control de la calle.

    Es necesario entregarle racionalidad al debate sobre la educación. Por desgracia, el reclamo de los jóvenes ha hecho justo lo contrario. Discusiones importantes se reducen a eslóganes como “educación gratuita” o “fin al lucro”, repetidos hasta el cansancio por líderes que no están dispuestos a hacer concesión alguna.

    • Primero, gracias por darte el tiempo de leer y opinar. El principio de todo esto es generar debate, ya que así se conocen ideas nuevas y la visión de uno se complementa.
      Dices que “la política chilena baila hoy al ritmo de los estudiantes”. Yo te pregunto, al ritmo de quien mas va a bailar?. Los estudiantes tienen una ventaja que la mayoría de la clase trabajadora no tiene, que es el salir a protestar por sus derechos. Estamos inmersos en un sistema en donde al chileno promedio se le ha “enseñado” a que tiene que trabajar sin pedir nada a cambio, ya que existe el miedo a perder el trabajo. Ese es un miedo que los estudiantes no tienen, y por lo mismo los movimientos que generan son importantes para el país. Se habla de representatividad en donde se dice que los 80 mil, 100 mil o 300 mil (según que fuente se use) no representan a los otros 16 millones de chilenos. Esperar que salgan a las calles 8 millones de chilenos es imposible. Pero hay que ver la tendencia. Durante la dictadura (disculpa por el ejemplo repetitivo y odioso) las manifestaciones populares no creo que hayan superado las 500 mil personas, pero la votación del NO obtuvo un 55% (es decir mas de la mitad del país estaba siendo representada en dichas manifestaciones). El ver a 200 mil personas por las calles, a lo largo de todo el país te da una seña, una tendencia, y desmerecerla no sería correcto.
      Hablas también de ideología e ideas políticas. Bueno, hoy en día que NO tiene ideología o política?. Acaso el pensamiento neoliberal de mercado de Lavín y los Chicago Boys no tienen una ideología detrás?. Acaso su defensa al lucro u otras ideas en educación no son precedidas por política?. Si esto no fuera así, no serían parte de un partido político. Es exactamente eso lo que hace fuerte todo esto, el que haya una ideología detrás, o prefieren a que los estudiantes salieran a marchar sin tener una idea clara de fondo?
      Por último, hablas que la educación gratuita o el fin al lucro son eslóganes, cuando en verdad son estas las ideas que se debe aplicar a la educación. Claro, para algunos es mejor tildar dichas ideas de eslóganes porque así el chileno promedio le da menos fuerza. Pero al final del día, la lucha se reduce a eso. Una educación gratis y de calidad.
      gracias

  4. Mariluz Eguiluz

    El descontento de una minoria vociferante en el Chile de hoy es claro.
    Hay cerca de 200 colegios tomados de un total de 10.400 del area municipal y subvencionada. Es decir, hay cerca de 10.200 colegios en Chile tan, pero tan descontentos, que calladitos siguen haciendo y asistiendo a clases, sin dejarse manipular politicamente.
    Ese es el verdadero Chile, el inmenso Chile que no esta en crisis.

    • Gracias por tomarte el tiempo de leer y opinar.
      Te hago algunas preguntas. ¿Cuantos de esos 10.400 colegios tienen educación hasta 4° medio?. No creo que esperes que niños de 8° básico salgan a marchar en representación de su colegio, o que se tomen el establecimiento (aquí hablamos de niños). Si fuera una minoría como tu dices, entonces porque la reacción del gobierno?. Aquí se están generando cambios que no se iban a producir, y si es por una “minoría”, bienvenido sea, o no?. Hay que entender que las marchas de hoy no son solo para los mismos estudiantes, si no que son para nuestros hijos, nuestros nietos, y así sucesivamente.
      gracias

  5. Daniel Arellano

    Lamentablemente existe gente que no quiere ver que el país está pidiendo a gritos un cambio profundo. Y no es una minoría la que lo pide. Cuando un Gobierno tiene un 60% de rechazo, un Ministro de Educación cae 24% en su aprobación, no podemos hablar de algo aislado. Acá la gente está demostrando el descontento de una población que se cansó de un sistema donde solo unos pocos privilegiados se ven favorecidos mientras que el resto solo miramos.
    Es necesario que se escuche a la gente y los políticos chilenos no se hagan más los sordos como hasta ahora. Y dentro de los cambios que deben implementar está la opción del plebiscito para aquellos temas que sean importantes para la sociedad chilena, como por ejemplo la educación.
    Queremos participación de verdad y no seguir aceptando o rechazando lo que un grupo de pelotudos decide entre 4 paredes.
    Saludos

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