En La Retina: Everybody’s Changing and I don´t feel the same

Everybody’s Changing and I don´t feel the same
Por Sergio Villegas

Hay momentos en los que la estrofa de la melodiosa canción del grupo Keane me hace recordar una etapa muy importante de la historia que pude vivir de muy cerca. A comienzos de 1989 un joven periodista de Berlín Oriental se atrevió a preguntarle a un alto funcionario del Gobierno de la entonces existente República Democrática Alemana, ante las cámaras que transmitían en directo, por sus ideas para llevar a cabo los cambios que requería el país, tal como ya ocurría en esos días en los demás países del llamado “bloque socialista”. La respuesta dejó atónitos a todos: “¿Acaso usted se siente obligado a cambiar el papel mural en su living solo por el hecho de que su vecino lo está haciendo?” Era la expresión máxima de la ignorancia y la indiferencia de una cúpula incapaz de comprender las realidades y las exigencias que se imponían en el país que gobernaban. Administraban hasta entonces un sistema que les había rendido frutos y los había mantenido durante décadas en el poder. Un sistema en el que se habían ensimismado a tal punto de perder toda noción de la realidad.

Pocos meses después comenzaron las marchas por el cambio. En un principio fueron unos pocos miles los que puntualmente a las 17 horas de cada lunes salían a marchar exigiendo democracia por las calles de Leipzig. A las pocas semanas marchaban cientos de miles por las calles de todo el país. Esos miles bastaron para dar inicio a “La Revolución Pacífica”, que culminó con la caída del muro de Berlín en la noche del 9 al 10 de Noviembre de 1989.
Más allá de los inesperados hechos históricos de aquel año, era impresionante observar la, a veces nula, a veces absurda, reacción de los jerarcas ante las reivindicaciones y demandas de la ciudadanía. En las semanas previas a la caída del muro se los veía titubear ante preguntas no pauteadas y asombrarse ante los constantes cuestionamientos y las críticas de la gente contra el sistema y sus instituciones.

En estos días he vuelto a experimentar esa sensación de asombro ante tanta desvinculación de la relidad. Obviamente que el contexto de aquel entonces no se asemeja para nada a la realidad de hoy en Chile, pero algunos de nuestros coetáneos sí me recuerdan a esos seniles y desorientados jerarcas de la agonizante RDA. Se asemejan en el sentido de que sus muros mentales pueden ser más fuertes que el de hierro y cemento que dividía a Berlín. Son muros que les impiden ver y entender los cambios en una sociedad cansada del bienestar a través del sobre-endeudamiento, cansada de mentiras e hipocresías políticas y eclesiásticas, cansada de las excelentes cifras macroeconómicas que benefician a unos pocos, de la mentalidad mezquina y cortoplacista ante lo público ante lo que debiera pertenecer a todos, cansada de la indiferencia de los poderosos ante los anhelos y sueños colectivos, que son lo que nos define en gran medida como sociedad.

Al parecer, gente como Lavín, Larraín, Von Baer o Piñera son incapaces de idear o concebir una sociedad distinta a la creada hace décadas por los siniestros Chicago Boys que, en resumidas palabras, significó la ley de la selva, el principio de la No-sociedad, del chorreo que depende del grado de egoísmo de los pocos privilegiados por el sistema.

La juventud, el futuro del país, marcha por las calles de Chile enrostrando a la sociedad actual una de sus más graves falencias, y se atreve a proponernos que realicemos en comunidad, como sociedad, el sueño ya tantas veces soñado y prometido, siempre truncado por intereses mezquinos y egoístas, de una educación de calidad y gratuita.

¿Gratuita?…Si, gratuita. ¿Y por qué no?. Si nos damos el lujo de regalar gran parte de nuestro cobre; el lujo de ceder las acciones del Estado en las sanitarias a cambio de migajas; el lujo de no aplicar la simple lógica tributaria de que el que mucho más tiene, mucho más debe aportar; el lujo de invertir miles de miles de millones de dólares en el aparato militar por si en el futuro se diera el caso que nos ataquen marcianos o por si después de un terremoto nos tengan que enviar un fax para avisarnos que no habrá Tsunami; entonces ¿por qué no nos podemos dar el lujo de tener una educación de calidad y gratuita? No hay que desgastarse en convencer a nadie de que la educación, de calidad y accesible para todos garantizando igualdad de condiciones, es un pilar fundamental para un desarrollo sustentable, democrático, participativo y transparente. A estas alturas, y como lo demuestra la realidad, esto lo comprende cualquier secundario. Y quién no lo comprenda, simplemente no entiende lo que es vivir en una sociedad civil y democrática.

Ante las demandas estudiantiles, el excelentísimo hombre de negocios convertido en ministro de educación, muy en su estilo, acude al accionismo mediático con medidas como el adelanto de las vacaciones de invierno para los colegios en toma, con ofertones de millones de dólares (que de pronto aparecen de la nada) para invertir en lo mismo de siempre, con la estigmatización de los jóvenes acusándolos de “ideologizados”, como si nadie supiera que el sistema educacional actual corresponde a su propia ideología neoliberal impuesta con el terrorismo de estado de la dictadura que el mismísimo señor ministro apoyó. En otro frente, Ena Von Baer arremete con la burda insinuación que los secundarios utilizarían su pase escolar solo para parrandear los fines de semana. Y la presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, la diputada María José Hoffmann (UDI), declara ante un medio radial estar harta de tanta marcha politizada, dejándonos con la duda sobre como abordar el tema de la educación sin planteamientos políticos.

Y obviamente no faltan los periodistas y columnistas de salón que, por ejemplo, intentan minimizar las cifras de los que marchan (representarían solo el 0,00X por ciento del estudiantado) o que publican en Bloggs míseras líneas contra los representantes estudiantiles, acudiendo incluso al añejo recurso del cuco comunista en alusión a la militancia de Camila Vallejo, como si en Chile hubiesen sido los comunistas los que torturaron, asesinaron y exiliaron. Por supuesto que no podemos dejar de mencionar al ex torturador de Tejas Verdes y hoy alcalde de Providencia, Coronel Cristián Labbé, con sus prepotentes amenazas de desalojos.La senilidad política de nuestros gobernantes y sus fieles no sería el problema si solo fuera patética. El problema es que puede llegar a ser peligrosa para nuestra imperfecta democracia.

Independientemente de nuestras posturas políticas,sostengo que si realmente somos demócratas y anhelamos una sociedad desarrollada y un futuro mejor para todos, entonces deberíamos estar orgullosos de que parte importante de nuestra juventud esté muy “ahí” con la política y con los problemas del país, por lo que deberíamos cuidar de que ningún antisocial neoliberal la ningunee o intente criminalizar. Al fin y al cabo, no olvidemos que se trata del futuro de todos.

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3 Respuestas a “En La Retina: Everybody’s Changing and I don´t feel the same

  1. Daniel Arellano

    Solo quiero agregar estas palabras de un discurso que leí:
    “Para que la enseñanza pueda cumplir su misión social con toda amplitud es necesario que sea: gratuita, única, obligatoria y laica. Gratuita, a fin de que todos los niños puedan beneficiarse de la cultura, sin otras restricciones que las que se deriven de su propia naturaleza; única, en el sentido de que todas las clases chilenas unifiquen su pensamiento y su acción dentro de las mismas aulas escolares; obligatoria, pues es deber del Estado dar a todos los miembros de la sociedad el mínimo de preparación requerido por la comunidad para la vida cívica y social; laica, con el fin de garantizar la libertad de conciencia y hacer que nada perturbe el espíritu del niño durante el periodo formativo”.

    Y no son palabras actuales sino que las dijo Pedro Aguirre Cerda en su discurso presidencial del 21 de mayo de 1939, es decir hace 72 años.

  2. Sergio lo qué hablas de la RDA,es verdad,pero no te debes olvidar :Qué la educación era gratis y muy buena,los establecimientos dónde fuimos a educarnos ,no se llovían y no haciamos deporte afuera en invierno,cómo es acá en Chile sobre todo en aquellas comunas populares.Tampoco debemos olvidar que la salud,tb era buena y qué muchos países desearían tener algo de esa salud.También las posibilidades qué teniamos de tener una vida culturar,deportiva .Se y reconosco qué en la RDA fueron otros lo problemas,errores.Y la movilizaciones se fueron generando de apoco,Leipzig luego otras cuidades como Dresden,Berlin.Ese movimiento qué produjo cambios.Ahora las movilizaciones qué se estan viendo por nuestra calles de Santiago y provincia es por algo básico un derecho de todos,lo cuál hubiese tenido qué haber cambiado hace años atrás.La educación,sin lucro,digna y buena para todos.

  3. Me ha impresionado cómo nuestras autoridades han enfrentado movimiento estudiantil, desvirtuandolo. Un modo burdo y cortoplacista. Lamentablemente la crisis de la educación se arrastra desde los años 70 (1973) a la fecha, donde la educación fue alcanzada por los tentáculos del mercado. Dejó de ser un derecho y se convirtió en un bien de consumo. Lo que prima es quién tiene los suficientes recursos para pagar, más que el talento para estudiar. La capacidad es segundaria. La gran deuda de la Concertación fue eternizar el negocio implantado por la dictadura y en cierta forma fueron cómplices de ese sistema. Nadie se esmeró mucho en gestionar los cambios necesarios para fortalecer la educación pública y hacerla accesible para todos, como fue cuando nuestros dirigentes estudiaron. Me sorprende que la alianza plantee esto como una jugada en contra de ellos, cuando para ganar las elecciones ellos prometieron un “Cambio”; hoy la ciudadanía exige lo acordado.
    Hace unos días fuimos citados los apoderados, al liceo de mi hijo que está en toma. Me asombró gratamente la gran organización, nadie entraba al establecimiento sin identificarse. No había destrozos, y estaba todo limpio. Los jóvenes nos explicaron sus motivaciones, y como padres no pudimos más que entregarles TODO nuestro apoyo. Me emocionó que ellos, recibiendo una educación de un nivel superior a la realidad de los liceos municipalizados de Chile, vieran más allá de sus satisfacciones. Sobre todo en una sociedad que buscar “hacer para recibir” y ha relegado el altruismo a “La Isla de la fantasía”. Por otro lado en la misma cita, muchos padres, al igual que yo, recibimos llamados de la Municipalidad del alcalde citado en el post, preguntándonos nuestro parecer por el movimiento, a mí me llamaron a mi celular mientras trabajaba ¿monitoreo? ¿Amedrentamiento? En fin, son recursos que el municipio podría emplear en alguna otra necesidad no cubierta, pero qué se puede hacer con ideologías añejas que no comprenden lo que la ciudadanía necesita
    Excelente Post! Saludos

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