En La Retina: Yes, we can’t

Yes, we can’t
Por Sergio Villegas

El prisionero “1051” – según analistas e interrogadores – carecía de conocimientos básicos sobre conceptos militares o políticos y no representaba peligro alguno para los EEUU. A pesar de esta evaluación el tribunal militar lo calificó de “Combatiente Enemigo”, por lo que permaneció tres años en prisión.

Naqib Ullá, un muchacho pakistaní de 15 años, fue encarcelado durante un año, no obstante la recomendación de liberarlo y de calificarlo como víctima después de haber sido secuestrado y violado por once talibanes.

Sami Al-Hadsch, camarógrafo sudanés del canal de televisión Al-Dschasira, permaneció durante seis años en prisión. La razón?: los organismos de seguridad estadounidenses querían saber todo sobre los programas de capacitación y sobre el equipamiento técnico del canal de noticias.

Mohamed Sadiq, ciudadano afgano de 89 años con demencia senil, vivió cuatro meses encarcelado por cometer el “acto terrorista” de mantener un teléfono satelital en su casa que, como se estableció durante los interrogatorios, ni siquiera sabía manejar.

Estos son sólo algunos de los más de 750 casos de presos de Guantánamo que se han publicado en los últimos días en distintos medios alrededor del mundo como “Der Spiegel”, “Guardian”, “El País” o el “New York Times”, y que se detallan en los documentos desclasificados recientemente por WikiLeaks. Las miles de páginas escritas entre los años 2002 y 2008 contienen información sobre cada uno de la mayor parte de los presos que se encuentran, o que en algún momento se encontraron, en el enclave militar estadounidense en la isla de Cuba, así como una evaluación sobre la potencial amenaza que podría representar cada uno de ellos para la seguridad de los EEUU. Pero los documentos revelan, además, una verdad que desde hace años denuncian organizaciones y abogados de derechos humanos: Por orden de George W. Bush desde el año 2001, en la “remodelada” base militar se transgreden derechos humanos fundamentales y se aplican sistemáticamente maltratos físicos y sicológicos a prisioneros.

El diario español “El País” constata: “Los documentos revelan que el principal propósito de la prisión era explotar toda la información de los reclusos a pesar de la reconocida inocencia de muchos de ellos. El 60% fue conducido a la base militar sin ser una amenaza probable”.

Los documentos secretos sobre Guantánamo demuestran la arbitrariedad y la actitud inescrupulosa de una potencia mundial que siente no necesitar atenerse a ninguna regla además de evidenciar la persecución rencorosa, el caos, el diletantismo y la ilegalidad de la “lucha contra el terrorismo” desatada luego del ataque al World Trade Center.

Y aunque los casos descritos se produjeron durante el mandato de George W. Bush, su publicación ha aumentado significativamente la presión moral sobre Barack Obama, quien durante su campaña se distanció decididamente de la política de su antecesor, por atentar contra principios fundamentales de un estado de derecho y declarando a Guantánamo como un “agujero negro de la legalidad” que se cerraría durante el primer año de su mandato. Pero las recientes decisiones del actual presidente con respecto a ella (mantención de la cárcel, de los tribunales militares y de la prisión preventiva indefinida y sin garantías fundamentales) hacen dudar que esta promesa haya sido sincera.

Obama sostiene que una de las primeras medidas adoptadas por su gobierno fue la de reevaluar la situación de los prisioneros y sus niveles de riesgo para la sociedad norteamericana, arrojando resultados muy distintos a las realizadas en la administración Bush. Pero es en este punto donde Barack Obama cae en la misma lógica de su antecesor ya que estas evaluaciones quedaron bajo estricto secreto, por lo que la opinión pública internacional no podrá evaluar si el encarcelamiento de las 172 personas que aún quedan en Guantánamo (de las cuales solo una ha sido procesada y condenada) es justificado y si se ajusta a derecho o no.

El cierre de la cárcel de Guantánamo simbolizaría el fin de la bancarrota moral a la que George W. Bush llevó a los EEUU. Por ahora solo queda observar el gran fracaso de esta gran promesa y que, a fin de cuentas, deriva en una falta de credibilidad en la palabra empeñada por el presidente Barack Obama cuando era solo un candidato.

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2 Respuestas a “En La Retina: Yes, we can’t

  1. Daniel Arellano

    Guantánamo se ha convertido en la muestra más palpable de como USA viola los derechos humanos. Claro que cuando eso lo hace un dictador africano, asiático o sudamericano de inmediato aparecen como los salvadores del mundo, cuando en realidad se comportan más como un imperio.
    Saludos

  2. Gracias a la carcel de Guantanamo se pudo localizar al responsable de sangrientos atentados mundiales que costaron la vida a mas de 3000 inocentes, todo vale con tal de salvar vidas inocentes del despreciable terrorismo.

    “Detenidos en la prisión de Guantánamo habían facilitado el seudónimo del mensajero a los interrogadores norteamericanos y dijeron que el hombre era un protegido de Sheikh Mohammed, el cerebro de los ataques del 11-S, preso en la cárcel de Guantánamo. Los agentes tardaron dos años en conocer la región donde operaba. A partir de ahí, la CIA halló la localización donde el mensajero de Bin Laden y su hermano vivían en Pakistán.

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