Loco Mundo: Elecciones en Perú

Elecciones en Perú
Por María Isabel Ángel

Ollanta Humala y Keiko Fujimori son los candidatos que el pueblo peruano ha puesto en discusión para reemplazar a Alan García en la presidencia de ese país. ¿Cómo se llegó a este momento?

Cuando se pensó que la candidatura nacionalista de Ollanta Humala no tenía mucho futuro, después de la derrota en las presidenciales y en las elecciones regionales y municipales de 2006 al no lograr trasladar su alta votación a los candidatos de su interés, Humala llegó a segunda vuelta después de un ascenso significativo en la intención de voto superando a personajes como Toledo, que tenía el favoritismo inicial.

No hay que hilar muy fino para entender por qué el discurso de Ollanta Humala cala en un país donde sus habitantes han manifestado una preocupación porque los beneficios económicos del crecimiento no han logrado disminuir las desigualdades sociales y las cifras los respaldan.

No es un tema de estas elecciones, fue igual en la anterior y Alan García a pesar de haber avanzado no logró que se sembrara una esperanza o se cambiara la percepción de la situación. De acuerdo con el informe de Oxfam 2009-2010: Pobreza, desigualdad y desarrollo en el Perú, el país en su conjunto muestra mejoras en su posición mundial respecto al Índice de Desarrollo Humano (IDH), pasando del puesto 89 al puesto 78 entre 2000 y 2009. A la vez, el porcentaje de hogares que señala ser pobre –medida subjetiva de pobreza– también ha venido cayendo sistemáticamente. En 2005, el 74% de los hogares se consideraba pobre y en 2009 solo el 44%. El problema es que la pobreza persiste en el Perú.

El crecimiento económico existente sin redistribución, produce una mayor fragmentación política y al igual que en las elecciones anteriores, dio las condiciones para que el discurso de Ollanta Humala le permitiera llegar a este punto, con una votación casi igual que las primeras elecciones de 2006.

El descontento también está con la democracia y la representación política, de acuerdo con las cifras de Latinobarómetro, sólo un 15% de personas en Perú cree que se gobierna para el bien de todos, la mayoría de peruanos percibe que se gobierna más en función de grupos de poder que de los intereses de la población. Ollanta no llega a estas elecciones como el supuesto “outsider” que se presentó en 2006, pero sigue siendo la alternativa diferente de los políticos tradicionales, que hay que anotar, en estas elecciones cobijaba a la mayoría, un pasado político complejo con escándalos y denuncias de corrupción.

En el caso de Keiko Fujimori, muchos le juzgan por lo que hizo su papá. El problema de Keiko no es que sea hija de Fumijori, a nadie se le debe juzgar por sus lazos de sangre, pero sí preocupa que se escude repitiendo que el gobierno de su papá fue el mejor del Perú y peor aún, que por eso quiera emularlo. Hay que recordar que como Congresista, Keiko tomó las banderas del fujimorismo y al igual que en esta campaña, sus propuestas se centran en medidas para combatir la inseguridad. Keiko sin embargo, representa la opción más clara para continuar el modelo económico actual.

Por otro lado, aunque Ollanta dice que su propuesta no busca cambiar el modelo económico, eso no es lo que queda claro con sus propuestas. No parece en sus declaraciones que quiera volver más equitiativo el modelo económico actual sino reemplazarlo. Seguramente, para cambiar el modelo económico necesitará más años de los que tiene y el temor es que busque una reelección, al mejor estilo de Chávez. Sin embargo, Perú no es Venezuela, el próximo Presidente no tiene el petróleo que ha tenido Chávez todos estos años y que le ha servido como gasolina a su gobierno.

¿Qué viene?

Los candidatos de centro – derecha no se aliaron y están pagando las consecuencias, en parte, como consecuencia de otro de los males de Perú: la debilidad de los partidos. Entrarán a negociar cuando ya hay unos candidatos definidos, no por coaliciones y acuerdos, sino presionados por el resultado de unas votaciones, justo donde se pierde la capacidad de negociación. Sin embargo, no todo está perdido, Keiko y Ollanta necesitan capturar los votos ganados por los otros candidatos. Esta puede ser una oportunidad para que haya discursos moderados y con propuestas más claras. Justo hoy, un par de días después de las elecciones, Kuczynski se reunió con Ollanta y Keiko para presentarles su propuesta.

El problema ahora es de expectativas, que Ollanta pueda cumplir, con algo que sí requiere el Perú: políticas redistributivas pero sin afectar el crecimiento económico, sin modificar la Constitución para beneficio del gobernante, distanciándose de Chávez. Por el lado de Keiko también será combatir contra la pobreza y que su gobierno no transite por los caminos de la corrupción, respetando la Constitución vigente, la libertad de prensa y los Derechos Humanos y que no intente ayudar a su padre si obtiene la Presidencia.

La estrategia de la moderación, especialmente por parte de Ollanta, se está haciendo evidente al presentarse diferente ante el electorado, muy seguramente con el interés de evitar que los estratos altos se asusten y decidan apoyar a Keiko, como apoyaron a García en el 2006. Algunos titulares de prensa hoy fueron de este estilo: “Descartan fuertes ajustes en la economía peruana si Humala gana”, “Gana Perú: Humala no convocará asamblea constituyente”

Como dijo Javier Ciurlizza en su cuenta de Twitter. Peru: This is what happens when you have democracy and no parties. Market and no institutions. Growth and no equality.

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