Yo Opino: Los coletazos del caso Karadima

Los coletazos del caso Karadima
Por Daniel Arellano

Las declaraciones entregadas en el programa Tolerancia 0 de Chilevisión el domingo pasado, por parte de James Hamilton, uno de los afectados por los abusos del sacerdote Karadima, remecieron el ambiente y han traido coletazos que podrían durar mucho tiempo.

Y no es menor lo que dijo ya que acusó directamente al cardenal Errázuriz de ser “un criminal”, que no había actuado con diligencia antes las denuncias por los abusos sexuales de Karadima contra menores, además de mencionar a cuatro obispos de la iglesia católica, con nombre incluido, como posibles cómplices o encubridores.

Esta denuncia de Hamilton ha llevado a que la Corte Suprema designe una ministro en visita para que investigue los abusos sexuales cometidos por Karadima, en una especie de “lavado de imagen” (si se le puede llamar así) luego que hace un tiempo esta opción fuera desechada por la Corte de Apelaciones. El Vaticano parece que realizó mejor su trabajo de investigación del caso ya que determinó que Karadima era culpable de los abusos y lo confinó a una vida de oración y reflexión. Por algo será.

El que exista una ministra en visita permite pensar en un desfile de obispos y sacerdotes pasando por tribunales, declarando como testigos o posibles sospechosos de ser complices o encúbridores de las acciones de Karadima. Comenzamos a ver, y esto no es menor, que la otrora poderosa Iglesia no es intocable y que sus miembros podrían llegar a ser juzgados por la justicia ordinaria, algo sin parangón en nuestra historia.

La Iglesia de Santiago podría terminar como otras en el mundo, que vieron sus congregaciones empañadas con una gran cantidad de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y donde los obispos decidieron hacer la vista gorda frente a las acusaciones, prefiriendo el traslado de los acusados a otras iglesias, en vez de realizar investigaciones y pasar los casos a la justicia civil. Los abusos de Karadima podrían ser solo la punta del iceberg de algo más profundo.

Durante mucho tiempo la Iglesia Católica se ha mantenido a los ojos de los chilenos como una institución de un alto valor moral, un ejemplo para muchos. Por eso no es raro que a los feligreses les ha costado creer que estos abusos, que parecían haber sucedido en otras ciudades del mundo pero no en Santiago, hayan ocurrido delante de sus narices y por muchos años. A esto se agrega la rápida defensa de algunos medios, como La Segunda, que al día siguiente de la denuncia de Hamilton, reaccionaba con celeridad y ofrecía el espacio para que el Cardenal Errázuriz diera a conocer sus descargos (aunque esa misma rápidez se la hubieramos pedido al diario cuando se conocieron las denuncias).

El caso Karadima y sus coletazos seguirá en el acontecer nacional por un buen tiempo. Puede ser el comienzo del fin de la imagen de intocable que siempre ha tenido la Iglesia Católica en Chile.

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