Segunda Opinión: El niño sin voz

El niño sin voz
Por Valeria Zúñiga, Periodista

Benjamín tenía 2 años. En la noche de Año Nuevo su mamá salió a festejar. Lo dejó durmiendo, cerró la casa y partió. Un cigarro mal apagado, incendio, y Benjamín, bajo llave, murió asfixiado. Tamara vivió 6 años en coma, en una sala de hospital, antes de fallecer. Tenía 4 meses de vida la última vez que estuvo despierta. Su padre la había golpeado desde que nació. Cristóbal, a los 10 años, fue detenido por su supuesta participación en dos asaltos. Apareció en diarios, en la tele, en las revistas, pero casi nadie conocía su nombre. Se habló con su madre, se mostró su casa, su vida. Hasta que lo internaron en un hospital y, sin exámenes previos, empezó a tomar sicotrópicos. Ha pasado dos años privado de libertad sin juicio ni condena .

Benjamines, Tamaras y Cristóbales hay en todo Chile, en todo el Mundo. Por eso, en 1990, la ONU dictó la Convención Sobre los Derechos del Niño, la cual fue ratificada un año después por Chile. ¿Qué dice la Convención? En 54 artículos protege el derecho de todos los menores de 18 años a no ser discriminados, a vivir con sus padres, a expresarse y ser escuchados, a ser respetados en sus creencias, a reunirse, a su vida privada y honra, a tener acceso a salud y educación. Resguarda su derecho a jugar y a no trabajar. Promueve la protección del niño/a y adolescente contra el abuso físico, mental o sexual, el descuido o negligencia. Dice textualmente que “ningún niño sea privado de su libertad ilegal o arbitrariamente” y que si es así, debe ser “tratado con la humanidad y el respeto que merece la dignidad inherente a la persona humana”. Y que se debe promover su recuperación y reinserción.

Los casos de Benjamín, Tamara y Cristóbal tienen su arista judicial. Pero lo más grave es la vulneración de sus derechos. La madre de Benjamín fue sometida a proceso por cuasidelito de homicidio por omisión, el padre de Tamara fue condenado por parricidio (aunque está prófugo de la justicia) y Cristóbal aún es inimputable (en Chile la Responsabilidad Penal Adolescente es a partir de los 14 años). Pero si no hay delito, no nos informamos de lo que pasa. ¿Qué habría pasado si Benjamín hubiese sido protegido contra el descuido de su madre? ¿Velamos por el interés superior del niño? ¿O cerramos los ojos frente a esta realidad y que “otros” se hagan cargo?

A mediados de enero, estuvo de visita en Chile el Defensor del Menor de la Comunidad Autónoma de Madrid, Arturo Canalda. Se reunió con autoridades del Ejecutivo, del Poder Legislativo y representantes de la sociedad civil. Dio un seminario, donde acudieron más de 250 personas. ¿Qué apareció? El Mostrador TV le dedicó un importante espacio y el Diario La Hora también. Nada más. ¿Es importante promover la figura de un Defensor del Menor? Si queremos evitar casos como los mencionados, claro que sí. Pero como los menores de 18 años no votan, al parecer no son prioridad. Pero sí lo son cuando hacen noticia. Y, lamentablemente, siempre son malas noticias.

Links recomendados:
Web del Defensor del Menor de Madrid
Columna de Consuelo Contreras Largo (directora ejecutiva Corporación Opción)

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Una respuesta a “Segunda Opinión: El niño sin voz

  1. Daniel Arellano

    Como bien dices al final estos temas solo le importan a los grandes medios cuando los menores son los “criminales” y se dedican a aumentar el morbo contando las historias tras ellos, las cuales no son más que una muestra de las tremendas fallas que tenemos como sociedad en la crianza de nuestros hijos y la falta de oportunidades.
    Saludos Valeria.

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