Mujer de 30: Don’t be cruel

Rubens

Don’t be cruel
por Lady Blue

Mi cuerpo es cruel. Me tortura, me amenaza, me hace ver que -de verdad- estoy a medio camino de jubilar. Ya no soy veinteañera, pero me siento como si aún lo fuera. Pero mi cuerpo, ese envase en el que yace mi alma y mi mente se encarga de hacerme poner los pies en la tierra. Y de qué forma.

La Naturaleza ha sido benevolente conmigo. No soy buena para hacer ejercicio, y las dietas me aburren, pero mi contextura siempre ha sido delgada. Tengo buena piel y las únicas cremas que usaba eran hidratantes, autobronceantes y sería. Hasta ahora.

Cuando los 30 se acercaban inexorablemente a mi vida, empezaron las alertas. La primera: el murciélago. Aquel rollito molesto en la parte alta del brazo que se suelta cuando una dice “chao chao”. OK, cambiemos la crema hidratante por una reafirmante (¿?). No es tan terrible. Luego, esos pantalones en los que siempre “sobraba” espacio por detrás, empezaron a atraer las miradas masculinas. Sí, ¡me creció el popó! No llevo la cuenta de mis medidas, pero ¿qué mejor indicador que tu jeans regalón? OK, crema hidratante, reafirmante y reductora. Y eso que tenía 29.

Pero eso no era todo. Venía más: me estoy haciendo adicta a “Primer Plano”. No porque me interese la vida de farandulais ni le envidie la facha a la Fran (bueno, sólo sus brazos tonificados), sino porque… ¡quiero acostarme temprano! En invierno era entendible, pero ahora, con calor… no hay explicación más que la edad. Y si salgo un sábado, como el recién pasado -en el que celebré hasta las 4 AM- ¡¡¡me cuesta 24 horas recuperarme!!! ¡YO! Que, claro, nunca fui una Kathy Winter (caída de carnet), pero era capaz de trasnochar jueves, viernes Y sábado. Y ahora quedo muerta con UN carrete a la semana. Y eso no es todo: ¡no duermo más allá de las 10 de la mañana! Me haya acostado a la hora en que me haya acostado. Me estoy pareciendo a mi mamá.

El cuerpo es cruel. Porque, aunque intentes negarlo y/o hacerte la loca, siempre, siempre, te va a recordar que ya no eres la misma. Pero el alma es lo que manda. Las cremas, ejercicios, siestas sirven. Pero nada reemplaza a tu interior. Y a mi Ser, le encanta tener 30.

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3 Respuestas a “Mujer de 30: Don’t be cruel

  1. Daniel Arellano

    Bienvenida al equipo de blog!!!. Bueno, al final los 30 años son el comienzo de los cambios que te empiezan indicar que la edad va pasando.
    Saludos

  2. Es como el discursillo aquel de coco legrand. Empiezas a verte pelo donde nunca te había salido, y a caerse de donde nunca se había caído… y las canas!!!
    OMG, creo que el mayor signo de que la juventud se esta quedando atraz es la elongación, la menor resistencia al carrete y definitivamente las canas.

    Buen post.
    Saludos!

  3. para esa caña de 24 hrs siempre puedes contar con una red bull
    muy bueno tu blog, te sigo

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