Loco Mundo: Inundaciones y vulnerabilidades

Inundaciones y vulnerabilidades
Por María Isabel Ángel

Hoy se cumple un año del terremoto de Haití y mientras ese país aún no se recupera de esa catástrofe, varios otros países del mundo se encuentran también sumidos en sus propias catástrofes: las inundaciones.

Australia, Colombia y Venezuela, algunos de los países más afectados por los estragos de las lluvias, que para muchos, son producto del fenómeno de La Niña y el Niño. Para otros como Neville Nicholls, presidente de la Sociedad de Meteorología y Oceanografía de Australia, estos fenómenos no están relacionados con el cambio climático y consideran esto un fenómeno natural.

Lo cierto es que consecuencia o no del cambio climático, las fuertes lluvias han hecho estragos y producido emergencias de grandes magnitudes.

En Australia, las inundaciones han ocasionado la muerte de 16 personas, decenas de desaparecidos, miles de damnificados, destrozos en ciudades e infraestructura vial, más de 300.000 viviendas afectadas, parálisis en el 75% de las minas de carbón, daños en cultivos de trigo que fueron arrasados por las aguas (Australia es uno de los exportadores más importantes de trigo en el mundo) y está devastado la mayor parte del Estado de Queensland, convirtiéndolo actualmente es una zona de desastre.

Según las autoridades, los daños superaran la cifra de 5.000 millones de dólares (3.800 millones de euros) y el Gobierno australiano ya ha entregado ayudas, según las últimas noticias de prensa, por más de cuatro millones de dólares. También ha creado un fondo de aproximadamente 77 millones que serán entregados a las administraciones municipales. Pero la situación de emergencia, apenas parece comenzar. Se espera que para las próximas horas y días se intensifiquen las lluvias y tormentas.

En Colombia, se estima que las inundaciones producidas por las fuertes lluvias que han caído en los últimos meses, han dejado hasta ahora más de 300 personas muertas, 2,2 millones de damnificados, destrozado más de 1,2 millones de hectáreas de tierras destinadas la producción agrícola y ganadera, enormes daños en las principales vías principales, secundarias y terciarias del país, como también la reubicación a futuro de varias poblaciones. El Gobierno Nacional decretó el estado de emergencia, para atender la emergencia invernal y destinar recursos para la reconstrucción.

Para Venezuela, aunque las lluvias han cesado, las inundaciones presentadas en el año 2010 dejaron un saldo de al menos 38 muertos y más de 130.000 personas damnificadas.

Pero ¿estás tragedias eran evitables?

Los desastres producto de amenazas naturales como las lluvias, terremotos y sequías tienen según el BID, efectos cada vez más devastadores. Según documentos del Banco, para el caso de América Latina y el Caribe “La región es muy proclive a sufrir daños como consecuencia de desastres naturales, que, desde 1975, han provocado anualmente cerca de 5.000 muertes y daños físicos cifrados en US$3.200 millones, afectando cada año a unos 4 millones de personas. Los desastres naturales han sido y seguirán siendo un pesado lastre para las perspectivas de desarrollo de la región” (1).

Así pues, una amenaza natural se convierte en un desastre debido a la vulnerabilidad en la que se encuentre una población. Según Gilberto Gallopín “en términos generales, la vulnerabilidad de un sistema se define como la propensión de éste a sufrir transformaciones significativas como consecuencia de su interacción con procesos externos o internos” (2). En este caso, una vulnerabilidad negativa producida por las intensas lluvias que ocasionaron el desbordamiento de ríos y canales.

Los estragos sobre las lluvias, especialmente en Colombia y Venezuela, evidenciaron que las poblaciones en condiciones de pobreza fueron las más afectadas por los estragos de las lluvias y sus inundaciones. En este sentido el BID identifica que “la vulnerabilidad constituye el nexo fundamental entre los fenómenos naturales, los desastres y el desarrollo económico y social de un país. La pobreza y los asentamientos no planificados activan una serie de condiciones que contribuyen a la vulnerabilidad de comunidades, familias y personas” (3).

Grandes poblaciones en condiciones de pobreza aun tienen viviendas de mala calidad que no soportan la rudeza de los fenómenos naturales. Además, generalmente están ubicadas en suelos propensos a deslizamientos de tierra o en las riveras de ríos que ante el mínimo aumento del caudal, se desbordan.

Las lecciones que nos dan estas catástrofes naturales no pueden pasar inadvertidas. Haití, a pesar de haber sufrido un terremoto de menor intensidad que el ocurrido en Chile, fue altamente devastado, sumiendo al país en una situación de caos de la cual aún no se recupera. Las inundaciones que afectan actualmente a diferentes países del mundo, nos recuerdan la importancia de revisar la planificación de centros poblados para reducir su exposición a deslizamientos y desbordamientos de ríos y demás posibles consecuencias de amenazas naturales. Es urgente revisar los planes de mitigación y prevención, para que las próximas amenazas naturales no causen tantos daños.

Debemos entender comprender como lo manifiesta el BID, “que los desastres naturales no son fenómenos exógenos e incontrolables que constituyen una excepción temporal a la normalidad, sino que son previsibles y en la mayoría de los casos, se originan en fenómenos cíclicos que pueden reducirse y en algunos casos prevenirse”

Notas:
(1) Banco Interamericano de Desarrollo (2004) “Evaluación de la Política y la práctica operativa del Banco frente a desastres naturales e inesperados” .
(2) GALLOPÍN, Gilberto “Aspectos metodológicos y conceptuales” pág. 13
(3) Banco Interamericano de Desarrollo (2007) “Prevención y no sólo respuesta a desastres” Documento complementario a la Política sobre gestión del riesgo de desastres, pág 9.

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2 Respuestas a “Loco Mundo: Inundaciones y vulnerabilidades

  1. Daniel Arellano

    Y ahora se agrega a la lista Brasil como país afectado por inundaciones. Los desastres naturales seguirán cobrando cada vez más victimas debido al aumento de población que llevará, sobre todo en nuestros paises seudamericanos, a que se generen asentamientos en zonas que poseen un alto riesgo, ya sea de desbordes de rios o de aludes.
    Saludos María Isabel y bienvenida al equipo del blog!!!.

  2. Podremos entender bien cómo ser menos vulnerables a los fenómenos naturales y tomar medidas para protegernos, pero eso cuesta. También cuesta reparar o aliviar el problema tras la tragedia. Pero lo primero es un problema político de prioridades de inversión, mientras que para lo segundo contamos con el sentimiento de empatía y de solidaridad.

    http://blog.chlewey.net/2010/12/de-tragedia-en-tragedia/

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