Yo Opino: Reflexiones tras la tragedia de la cárcel de San Miguel

Reflexiones tras la tragedia de la cárcel de San Miguel
Por Daniel Arellano

Luego que en el día de ayer un incendio en la cárcel de San Miguel dejara un lamentable saldo de 81 reos muertos, es hora de pensar en que estamos fallando como sociedad en cuanto al tema carcelario. La tragedia es consecuencia de una serie de temas que hemos preferido no mirar, meter debajo de la alfombra y hacernos los lesos. Lamentablemente deben suceder cosas así para poner estas situaciones en el debate nacional.

No es algo nuevo que las cárceles chilenas poseen graves problemas de sobrepoblación carcelaria, con un organismo como Gendarmería falto de personal, y un Estado que hace mucho tiempo decidió olvidarse de este tema. Sin embargo las constantes denuncias realizadas por fiscales del Poder Judicial no fueron escuchadas ni se generaron planes tendientes a mejorar la condición de quienes están privados de libertad.

Los medios, principalmente algunos canales de TV como Chilevisión y Mega, han lucrado en los últimos años con la delincuencia ya sea generando un clima de mayor miedo o bien profitando de las historias de quienes cometen delitos. Esto ha llevado a que veamos a los delincuentes como una lacra que debe ser prácticamente borrada de la sociedad. Sin embargo, al hacer un análisis más profundo nos encontraremos con que los problemas de fondo que llevan a una persona al delito tienen que ver, en muchos casos, con un sistema segregador, que mantiene fuertes diferencias sociales en una ciudad que ha generado guetos, tanto de los más ricos como de los más pobres. Es en este tipo de sociedad, tan aplaudida por alguna gente como empresarios, economistas o los Chicago Boys, que en más de alguna oportunidad nos encontramos con gente que no tiene otra opción más que el delito. Por ejemplo, pensemos en un joven que vive en la Población La Legua, el cual muchas veces debe poner la dirección de algún pariente que viva en otra comuna para poder ser aceptado en un trabajo, que es discriminado por venir de un cierto “entorno”, que quizás no tuvo la opción de una buena educación e incluso, si lo llevamos un poco al extremo, puede que tenga algún familiar en la cárcel. Si ese joven ve que otros jóvenes obtienen dinero fácil vendiendo droga, les aseguro que será atraído por ese mundo (o al menos tentado). Si llega a caer la posibilidad de convertirse en adicto no es menor, y para poder obtener la droga puede llegar a cometer un delito. Sería bueno que nos preguntáramos, entonces, que oportunidades le dimos, como sociedad, a ese joven para que pudiera acceder a un mejor futuro y fuera una persona de bien para la sociedad.

Por otro lado tenemos el pensamiento, equivocado desde mi punto de vista, de que solo un aumento de los recintos carcelarios terminará con la delincuencia en el país. Una idea que es muy defendida por personeros de la derecha chilena como Alberto Espina o el actual ministro del interior Rodrigo Hinzpeter. Incluso se habló mucho de la llamada “Puerta Giratoria”. Las cifras, sin embargo, desmienten que la Justicia no esté actuando. Por ejemplo en diciembre del año 2009 en Chile 51063 personas estaban en las cárceles privados completamente de libertad, mientras que 55339 tenían privación de libertad incompleta. En los últimos años la cantidad de personas presas en el país ha aumentado, sobre todo desde la aplicación de la Reforma Procesal Penal.

Lamentablemente la delincuencia solo disminuirá cuando afrontemos los problemas de fondo planteados más arriba: Desigualdad social, falta de oportunidades, acceso a mejor educación, etc. Es entonces cuando uno se da cuenta que el combate a la delincuencia es una empresa de largo plazo, que no es algo que pueda lograr un solo Gobierno, sino que debe ser un compromiso de la sociedad completa.

Ahora bien, siempre existirán personas que tomarán al delito como su vida y que deben estar en las cárceles. Pero para aquellos reos que no son un peligro para la sociedad, los primerizos o aquellos que son condenados por delitos menores, es necesario que se generen instancias de rehabilitación serias en los recintos penitenciarios. Al día de hoy esas instancias prácticamente no existen, por lo que la reinserción en la sociedad de quienes cometen un delito es nula en Chile.

Cuales son, entonces, los desafíos que nos impone la tragedia ocurrida en la cárcel de San Miguel?. Primero mejorar las condiciones en las cuales habitan los reclusos, aumentar la cantidad de cárceles para tratar de disminuir la sobrepoblación actual (y no para meter más gente dentro de ellas), generar una mayor instancia de penas alternativas para personas que delinquen por primera vez o son detenidos por delitos menores, instaurar instancias verdaderas de rehabilitación, aumentar la dotación y capacitación de los gendarmes, por nombrar algunas de corto plazo. Pero a largo plazo debemos pensar seriamente en un cambio profundo del tipo de sociedad que tenemos para terminar con la desigualdad y el inmovilismo social, reducir la brecha entre ricos y pobres y entregar igualdad de oportunidades más allá de la posición social o económica de la persona. El reto es grande, pero debemos afrontarlo por el bien de Chile.

Enlace:
La Cárcel Enferma: Consecuencias para reclusos y vigilantes (Presentación FLACSO)

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Una respuesta a “Yo Opino: Reflexiones tras la tragedia de la cárcel de San Miguel

  1. Cristian Galves Moncada

    Para Reflexionar…

    “A propósito del incendio en la cárcel de San Miguel ”

    Hace poco, las madres de PANDILLEROS encarcelados realizaron una manifestación exigiendo los “DERECHOS” de sus hijos.

    Acá está la respuesta de una madre ciudadana hacia la madre que protestaba.. .
    DE MADRE A MADRE:
    Vi tu enérgica protesta delante de las cámaras de TV en la reciente manifestación en favor de la reagrupación de presos y su transferencia a cárceles cercanas a sus familiares, y con mejores prestaciones.
    Vi cómo te quejabas de la distancia que te separa de tu hijo y de lo que supone económicamente para tí ir a visitarlo como consecuencia de esa distancia .
    Vi también toda la cobertura mediática que dedicaron a dicha manifestación, así como el soporte que tuviste de otras madres en la misma situación y de otras personas que querían ser solidarias contigo y que contabas con el apoyo de algunas organizaciones y sindicatos populistas, comisiones pastorales, órganos y entidades en defensa de los derechos humanos, ONGs etc.
    Yo también soy madre y puedo comprender tu protesta e indignación.
    Enorme es la distancia que me separa de mi hijo.
    Trabajando mucho y ganando poco, idénticas son las dificultades y los gastos que tengo para visitarlo. Con mucho sacrificio sólo puedo visitarlo los domingos porque trabajo incluso los sábados para el sustento y educación del resto de la familia.

    Felizmente, también cuento con el apoyo de amigos, familia, etc.
    Si aún no me reconoces, yo soy la madre de aquel joven que se dirigía al trabajo con cuyo salario me ayudaba a criar y mandar a la escuela a sus hermanos menores, y que fue asaltado y herido mortalmente a balazos disparados por tu hijo.
    En la próxima visita, cuando tú estés abrazando y besando a tu hijo en la cárcel yo estaré visitando al mío y depositándole unas flores en su tumba, en el panteón.
    ¡Ah! Se me olvidaba: ganando poco y sosteniendo la economía de mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá durmiendo en un colchón y comiendo todos los días. O dicho de otro modo: seguiré sosteniendo a tu hijo malhechor.
    Ni a mi casa, ni en el cementerio, vino nunca ningún representante de esas entidades que tan solidarias son contigo para darme apoyo ni dedicarme unas palabras de aliento.
    ¡ Ni siquiera para decirme cuáles son MIS DERECHOS !
    ¡ Si estás de acuerdo con esta carta, hazla circular !
    Quizás entre todos podamos revertir estos valores que existen en nuestro país donde los delincuentes tienen más derechos que los ciudadanos honrados y trabajadores que sólo queremos vivir en paz.
    LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS.
    ¡ ¡ ¡ NO PARA LOS DELINCUENTES ! ! !

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