Letras Kiosqueras: George Orwell – 1984 (1947)

George Orwell – 1984 (1947)
Por Daniel Arellano

El título que les presento este mes es una novela clásica de la ciencia-ficción, aunque si debo ser más específico esta es una novela de ficción distópica, es decir, la creación de un mundo no ideal, lleno de pesadillas y temores humanos.

Cuando comenzó a escribir esta novela, George Orwell tenia en mente un título completamente distinto: “El último hombre en Europa”. Sin embargo los editores, tanto de Reino Unido como de USA, decidieron que 1984 era un nombre mucho más comercial.

En esta novela Orwell nos sitúa en el año 1984, específicamente en Inglaterra, cuya sociedad se encuentra dividida en dos grandes grupos. Por un lado están los miembros del Partido Único, que viven en una constante represión, y por otro lado una gran cantidad de personas que no participa de la política, que vive en la extrema pobreza y con un constante temor, mostrándonos un escenario donde el régimen totalitario está absolutamente presente.

En este mundo donde vive el protagonista de la historia: Winston Smith. Este hombre es funcionario del Ministerio de la Verdad, uno de los cuatro existentes, y su trabajo, junto con el de todos los que trabajan en el Ministerio, es reescribir la historia a través de la manipulación de o la destrucción de los documentos históricos, para que esta coincida siempre con la versión oficial entregada por el Estado. Los otros Ministerios son los de el Amor (encargado de los castigos y torturas), de la Paz (encargado de los asuntos de la guerra), y el de la Abundancia (encargado de la economía y que busca que la gente viva siempre en el límite de la subsistencia).

En esta obra aparece el concepto del “Gran Hermano”, el cual ha reemplazado a los personajes políticos y cumple los roles de comandante en jefe, guardián de la sociedad, dios pagano y juez supremo. Este “Gran Hermano” es la encarnación de los valores del Partido Único, el cual es único y poderoso y que vigila todas las actividades de la población en cada momento y en cualquier lugar. A este partido deben pertenecer todas las personas, con la excepción de “Las Proles”, quienes representan a la mayoría de la población, quienes solo reciben ordenes, ejecutan los trabajos, son mantenidos en la pobreza pero, para que no piensen en ella, son mantenidos constantemente en un estado de entretención por el Partido. Poseen los mismos derechos que los animales y sus mentes aceptan cualquier orden, sin cuestionarlas siquiera aunque vaya en contra de sus propios intereses.

Es en este mundo donde el protagonista de la novela va dándose cuenta que su trabajo (reescribir la historia) es parte de la farsa del Gobierno Único. Tratando de dejar la vigilancia del Gran Hermano, se une a una chica rebelde de nombre Julia. Ambos forman una pequeña resistencia contra el sistema. Por este motivo llegan, y se unen, a “La Hermandad”, un grupo de resistencia al mando de Emmanuel Goldstein. Sin embargo este grupo es una farsa creada por el propio Partido.

La trama es bastante intrincada y muestra como mediante diversas técnicas como lavado de cerebro, el lenguaje empleado, técnicas psicológicas, se busca el control mental y físico de todos los individuos de una sociedad. Es este tipo de control del cual Winston y Julia tratan de escapar, donde la intimidad y el libre pensamiento están absolutamente prohibidos.

Una novela muy interesante y plenamente recomendable. Al terminar de leerla más de alguno se sentirá tentado de hacer comparaciones entre ese mundo ficticio de 1984 y el mundo actual. Una obra compleja, pero que no por eso deja de producirnos algún grado de incomodidad y miedo de solo pensar que una sociedad así pudiera instruirse en el mundo algún día (algo que también se ve en historias como V de Vendetta, por ejemplo).

Los quiero dejar con una reflexión del mismo Orwell, la cual escribió en su libro Mi Guerra Civil Española, y que tiene que ver con uno de los temas tocados en 1984: La reescritura de la Historia.

“Ya de joven me había fijado en que ningún periódico cuenta nunca con fidelidad cómo suceden las cosas, pero en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente. (…) En realidad vi que la historia se estaba escribiendo no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido según las distintas «líneas de partido». (…) Estas cosas me parecen aterradoras, porque me hacen creer que incluso la idea de verdad objetiva está desapareciendo del mundo. A fin de cuentas, es muy probable que estas mentiras, o en cualquier caso otras equivalentes, pasen a la historia. ¿Cómo se escribirá la historia de la Guerra Civil Española? (…) Sin embargo, es evidente que se escribirá una historia, la que sea, y cuando hayan muerto los que recuerden la guerra, se aceptará universalmente. Así que, a todos los efectos prácticos, la mentira se habrá convertido en verdad. (…) El objetivo tácito de esa argumentación es un mundo de pesadilla en el que el jefe, o la camarilla gobernante, controla no sólo el futuro sino también el pasado. Si el jefe dice de tal o cual acontecimiento que no ha sucedido, pues no ha sucedido; si dice que dos y dos son cinco, dos y dos serán cinco. Esta perspectiva me asusta mucho más que las bombas, y después de las experiencias de los últimos años no es una conjetura hecha a tontas y a locas.”.

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