AC/DC – You Shook Me All Night Long (1980) Por Daniel Arellano
Para partir con energía esta semana volvemos a 1980 para revisar un tema incluido en Back in Black, uno de los discos más emblemáticos de la historia del rock.
Dedicado a la figura de Bon Scott, vocalista de AC/DC fallecido en febrero de 1980, Back in Black es uno de los discos más vendidos de la historia. You Shook Me All Night Long fue uno de los singles sacados del disco y se ha configurado como un tema emblemático de la banda, un clásico que no puede faltar en ninguna recopilación de éxitos ni en sus conciertos.
El tema fue escrito por Angus Young y relata la historia de la aventura del narrador con una mujer hermosa. La canción, además, ha aparecido en la lista de los mejores solos de guitarra de todos los tiempos.
Que mejor que el rock de AC/DC para partir la semana?
AC/DC – You Shook Me All Night Long (1980)
She was a fast machine
She kept her motor clean
She was the best damn woman I had ever seen
She had the sightless eyes
Telling me no lies
Knockin’ me out with those American thighs
Taking more than her share
Had me fighting for air
She told me to come but I was already there
‘Cause the walls start shaking
The earth was quaking
My mind was aching
And we were making it and you -
Shook me all night long
Working double time
On the seduction line
She was one of a kind, she’s just mine all mine
She wanted no applause
Just another course
Made a meal out of me and came back for more
Had to cool me down
To take another round
Now I’m back in the ring to take another swing
‘Cause the walls were shaking
The earth was quaking
My mind was aching
And we were making it and you -
Para escuchar el archivo de audio, hacer click en el enlace. Se recomienda usar el botón derecho del mouse y seleccionar “abrir enlace en nueva pestaña”.
El nacimiento del épico Let There Be Rock
Por Jessel Rivera
Habría que ser el hombre más obtuso del infinito universo para no darse cuenta que los 70’ fueron los años más gloriosos del siempre ancestral Rock. Hablo de una etapa sumamente importante para la personalidad, y sobre todo evolución, de un estilo musical que ya pedía a gritos ser escuchado. Qué el demonio se haga presente, que la distorsión de las guitarras sea estridente, y que la rebeldía comience a rugir en su máxima expresión… pues es tiempo de recordar al revolucionario “Let There Be Rock” (versión internacional).
Los legendarios creadores de este colosal álbum fueron los inigualables australianos AC/DC, una de las bandas más insolentes y salvajes de la historia; los mismo que suelen ser catalogados, por muchos, como el verdadero “sinónimo del Rock”. Por allá en 1977, el vocalista Bon Scott, los guitarristas Angus y Malcolm Young, el bajista Mark Evans y el baterista Phil Rudd dieron vida a un proyecto único en su especie, único en su agresivo sonido y único en su arrasador éxito… sin duda, es el concebido fruto de la tan anhelada palabra creatividad.
La banda nos abre las doradas puertas de su endemoniado estilo con “Go Down”, una canción morbosa, pero a la vez seductora, que podría sentenciarse como un notable himno a la adicción del sexo oral. Ahora ya saben “el porque” de los excitantes gemidos que Scott entona al unísono, mientras Angus le hace compañía con acalorados riffs. Podría decirse que “Dog Eat Dog” es la composición más simple del álbum que va serpenteando, por nuestros oídos, de manera seductora, y a través de una letra que plantea metafóricamente, al cotidiano vivir, con un lema que siempre se ha mantenido vigente: “el fuerte se come al más débil”. Me atrevería a insinuar que para resistir la embestida del siguiente clásico de clásicos se necesita un oído privilegiado, ya que el mítico “Let There Be Rock” es la obra más cruda de AC/DC… toda una odisea a la distorsión, con su toque ruidoso (pareciera ser eterno) que te logra estremecer hasta la maldita médula. Los instrumentos son verdaderos armamentos en guerra, dispuestos a todo para hacerte delirar con una historia que narra la creación del majestuoso Rock. Y el nivel sigue subiendo con el insolente “Bad Boy Boogie” que golpea con su monótona, pero electrizante, base rítmica. No puedo negar que esta es una de mis canciones favoritas, poseedora de una atrayente narración que cuenta el nacimiento de un “chico malo” (conociendo la vida de Scott, esto le cae como anillo al dedo) que llega al mundo cumpliendo la profecía del “séptimo hijo varón de un séptimo hijo varón”. La puesta en escena cabrona (o de hombrón) sigue manteniéndose intacta gracias a la directa furia de “Problem Child”, la misma que mantiene, en alto, el concepto de un tipo problemático que va sembrando el caos a su paso con la incontenible rebeldía de su carácter. El sonido es igual de adictivo junto a la inmortalidad de su constante coro… sin duda, todo un clásico. “Overdose” es Rockeramente dulce, con una voz reflexiva que pasa al segundo plano para susurrar la tristeza del desamor… haciendo una perfecta relación entre droga y mujer: “Tomé una sobredosis, una sobredosis de ti”. Otra de mis canciones favoritas es “Hell Ain’t a Bad Place to Be”, una verdadera sinfonía que ruge, melódicamente, con el delicioso sonido de las guitarras. Si tuviera que elegir la creatividad de alguna letra presente, sin pensarlo dos veces me quedaría con esta… pues tiene la popular esencia de la banda: el infierno latente, la seducción diabólica de la mujer, y el hombre que se impone como líder, pero que a la vez es sometido por los encantos del sexo opuesto. Y para el final no podía faltar la guinda de la torta, “Whole Lotta Rosie”. Estamos ante una canción brillante y legendaria que hace enorgullecer el desesperante talento de Angus Young, quien se luce en las seis cuerdas como todo un Dios de la guitarra. Su letra deja de lado todos los estereotipos de la “belleza universal”, para dar rienda suelta a la imagen de Rosie, una mujer común, que aunque destaca por su gordura, puede hacer de las suyas en la cama.
En resumen, “Let There Be Rock”, posee todos los condimentos necesarios para haberse convertido en un verdadero monumento al Rock… hablo de ese que resplandece con creatividad, que golpea con su sonido insolente, que destruye las barreras de lo ya establecido y que se inmortaliza con la magistral pasión de sus creadores. Si eres un fanático de la música, en especial del Rock, te recomiendo escuchar a esta impresionante joyita, pues representa una época gloriosa que, lamentablemente, nunca más regresará. “AC/DC Y EL INFIERNO ES UN BUEN LUGAR PARA VIVIR”…
En 1980 la banda australiana de hard rock AC/DC sufria un tremenda pérdida. Su vocalista Bon Scott muere el 19 de febrero de ese año por intoxicación etílica. En su reemplazo llega Brian Johnson como vocalista, y comienzan las grabaciones de uno de los albumes más exitosos de la banda y un clásico del rock: Back in black.
La portada del disco, con el logo de AC/DC sobre un fondo negro es clara señal de duelo por la muerte de Bon Scott. El disco es un exito completo llegando a vender a nivel mundial, la cifra de 42 millones de copias, siendo el segundo disco más vendido de la historia, y con muchas canciones que son clasicos del rock, como Hells Bells (y su inolvidable introducción de campanas mortuorias), Rock ‘n’ roll ain’t noise pollution (en eso tienen mucha razón, el rock no es contaminación acustica), you shook me all night long, entre otras.
Un disco de esos que un amante del rock y la buena musica no puede ni debe dejar de tener.
AC/DC – Back in Black (1980)
Hells Bells / Shoot to Thrill / What do you do for money honey / Givin’ the dog a bone / Let me put my love into you / Back in black / You shook me all night long / Have a drink on me / Shake a leg / Rock ‘n’ Roll ain’t noise pollution