Hace un tiempo atrás, en esta misma sección, les contábamos sobre el proyecto Isla Riesco y los riesgos ecológicos que podría traer para el ecosistema de la zona la implementación de 5 minas de carbón a tajo abierto, muy cerca de la Reserva Nacional Alacalufes creada en 1969.
Este jueves 21 de julio se reunirá el Consejo de Ministros, instancia en la que se analizarán en profundidad los reparos y reclamos que se le hicieron al proyecto. Los movimientos ciudadanos se han unido para realizar diversas movilizaciones como una manera de presionar a las autoridades para que el proyecto no sea aprobado.
En las últimas semanas ha saltado a la palestra un problema ecológico que puede dar mucho que hablar, y que debería ser conocido por toda la ciudadanía (aunque con nuestros medios de comunicación preocupados de cuanto sube el precio del hielo en el verano, lo veo dificil). Me refiero a la posible extracción de las reservas de carbón de Isla Riesco, en el extremo austral de nuestro país.
La historia de la extracción del carbón en esa zona no es nueva. Ya en el siglo XIX se encontraba en actividades la mina Elena, al norte de la isla, la que luego de años de abandono volvió a ser abierta en 1921 por el noruego Ove Larsen Gude. Entre 1978 y 1981, el Comité de Carbones de la CORFO estudió la posible extracción de carbón desde el Yacimiento Estancia Invierno, lugar de 4030 hectáreas, donde se estimaron reservas de 670 millones de toneladas de carbón, de las cuales 280 están probadas, mientras que el resto están en la categoría de “probables”. Durante los años 2000, la sociedad minera Isla Riesco, constituida por capitales de Empresas Copec y Ultramar, se adjudicó las minas Elena, Río Eduardo y Estancia Invierno. Este último yacimiento se mantendrá en poder de BHP Billiton hasta el año 2017.
Sin embargo, en Isla Riesco se encuentra la Reserva Nacional Alacalufes, la cual fue creada en 1969, al cual solo se puede acceder por vía marítima desde Puerto Natales. La isla, además, posee una gran biodiversidad, con una variedad interesante de ecosistemas marinos y terrestres, quienes viven en los bosques milenarios, cordilleras, fiordos, lagos, valles, ventisqueros, etc, que conforman la Isla Riesco.
Los cinco proyectos mineros que están actualmente en carpeta podrían comprometer severamente el ecosistema de la isla, la cuarta más grande del país. Mina Invierno, por ejemplo, estará formado por un hoyo de explotación de 3.900 metros de largo, 1.615 de ancho y 180 metros de profundidad. Además, la excavación estará apoyada por tres grandes botaderos de material (de 60 metros de altura cada uno); espacios para la instalación minera; construcción de caminos para la circulación de las máquinas de extracción y camiones de traslado; zonas de alojamiento para los trabajadores, que son más de 800 personas. Todo esto implica que por mucha mitigación realizada por la empresa, el impacto al medio ambiente existirá.
Dentro de los efectos sobre el medio ambiente que tendría este proyecto, algunos de los más preocupantes son el corte de 400 hectáreas de bosque nativo, el secado completo de una de las lagunas de la isla, la contaminación del mar interior en el Seno Otway, alteración de los ríos, el aire y los suelos a causa del polvo emanado del carbón y del uso de agentes químicos en el proceso de explotación. Para dimensionar el posible daño hay que tener en cuenta que la mina debe funcionar durante 12 años sin parar.
Este carbón, como lo explica la misma empresa Minera Isla Riesco S.A, “será consumido por plantas termoeléctricas que se encuentran en funcionamiento y/o en desarrollo en diversos puntos del país, pudiendo también ser exportado a mercados internacionales”. Al leer esta declaración uno puede observar una relación entre el proyecto de Isla Riesco con el funcionamiento de plantas termoeléctricas en el resto del país.
Durante el 17 y 18 de enero pasado se dieron a conocer las posturas con respecto a este proyecto, de distintas entidades públicas de la Región de Magallanes, de acuerdo a la Evaluación Ambiental que solicita la ley. En esta evaluación no se presentaron objeciones al proyecto Mina Invierno, la cual pasa ahora al tramite de evaluación en la COREMA.
La instalación de estos proyectos pone en peligro el patrimonio ecológico, turístico, patrimonial, arqueológico y paleontológico de la Isla Riesco, además de poner a Chile como el segundo país de en el mundo que mayor crecimiento ha presentado de sus emisiones de CO2, además de una gran cantidad de residuos liberados al ambiente debido a que este proyecto realizará la extracción de carbón a tajo abierto. Pensemos solo en el carboncillo, que podría viajar grandes distancias impulsado por el viento magallánico.
Lamentablemente los medios de comunicación no han informado sobre este tema, el cual solo ha aparecido en medios digitales alternativos y blogs ciudadanos. Es de esperar que se ponga en el tapete el tema de Isla Riesco ya que de aprobarse los proyectos carboníferos podríamos estar destruyendo uno de los ecosistemas más hermosos del planeta.